Desinversión y abandono: 800 mil usuarios se quedaron sin luz de Campana a Recoleta

El colapso del sistema expuso otra vez la saturación del transporte eléctrico y el impacto de decisiones oficiales que postergan inversiones clave.

Un apagón de gran escala volvió a golpear al Área Metropolitana de Buenos Aires y a varios distritos bonaerenses, con barrios enteros sin suministro eléctrico en medio de temperaturas extremas. La interrupción alcanzó a zonas que van desde el norte del Conurbano hasta sectores céntricos de la Ciudad, y reavivó el debate por la ausencia de inversiones estructurales en el sistema de alta tensión.

El corte se registró durante la tarde y afectó tanto a usuarios de Edenor como de Edesur, a diferencia del episodio de fines de diciembre que había impactado solo en una de las distribuidoras. La dimensión del apagón se reflejó incluso en la caída de los sitios oficiales de consulta: la página del ENRE quedó fuera de línea mientras miles de usuarios intentaban conocer el estado del servicio.

Desde la empresa distribuidora, Edenor informó que «Aproximadamente a las 14:45 se registró una falla en la Subestación Morón, en el nivel de 220 kV, que tuvo un impacto inicial sobre alrededor de 800.000 clientes», en una jornada donde la sensación térmica superó los 36 grados. Más tarde, la compañía sostuvo que «A los 30 minutos de iniciado el incidente, más del 50 % de los usuarios ya contaban con el servicio eléctrico normalizado».

Según datos del ENRE, pasadas las 17 horas todavía permanecían sin suministro más de 250 mil hogares bajo concesión de Edenor y otros 30 mil de Edesur. La Secretaría de Energía, por su parte, indicó que en el momento del colapso “salieron de servicio las cuatro líneas de 220 KV Morón-Rodríguez de Edenor y se perdieron 3.000 MW aproximadamente”.

En la Ciudad de Buenos Aires, barrios como Palermo, Recoleta, Belgrano, Núñez, Colegiales, Caballito, Villa Urquiza, Chacarita y Devoto quedaron a oscuras durante horas. En el Conurbano, la falta de energía alcanzó a municipios del norte y el oeste, entre ellos Vicente López, San Martín, Tigre, Tres de Febrero, Ramos Mejía y Haedo. La situación también afectó al transporte público: la línea D de subte interrumpió su recorrido y la H funcionó con demoras por la falta de suministro, mientras los semáforos fuera de servicio complicaron el tránsito.

El origen del problema volvió a señalar una falla estructural: la saturación del sistema de transporte eléctrico. Especialistas del sector advierten que el Gobierno nacional mantiene frenados los proyectos AMBA I y AMBA II, obras destinadas a ampliar la capacidad de alta tensión en la región más demandante del país. Al asumir Javier Milei, esas iniciativas ya contaban con financiamiento chino cerrado por 790 millones de dólares y se encontraban listas para su ejecución, pero la administración decidió congelarlas por motivos geopolíticos.

En lugar de avanzar con esas obras, el Ejecutivo optó por una solución de emergencia: la contratación de grandes sistemas de almacenamiento energético, conocidos como “pilas gigantes”. Técnicos del sector ya advertían que el sistema no soportaría las exigencias del verano, pero esa alternativa recién podría aportar 677 MW al sistema en 2027. Además, el costo de esa energía duplica el valor promedio: de unos 70 dólares por megavatio pasa a más de 150.

Mientras tanto, los usuarios enfrentan nuevos aumentos. De acuerdo a resoluciones del ENRE, desde enero el costo de distribución de Edenor sube un 2,31% y el de Edesur un 2,24%, a lo que se suma un incremento del 3,88% en el precio mayorista de la energía. En ese contexto, los cortes masivos dejan en evidencia que el ajuste en infraestructura no solo deteriora la calidad del servicio, sino que también profundiza el impacto económico y social en plena ola de calor.

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