La cifra oficial del Indec sobre el desempleo es del 6,6%. Pero, como en toda estadística, el número depende de las consideraciones que se tomen para medirlo. Si se contabilizara a las personas que buscan trabajar más horas, a quienes han trabajado ninguna o muy pocas horas la última semana (desocupados o subocupados) y a aquellos que trabajaron cierta cantidad de horas pero en una actividad desprotegida y de alta precariedad, el desempleo hoy sería del 13,8%, estima el Instituto Argentina Grande (IAG).
“Hace rato que la tasa de desempleo no expresa lo que ocurre en la vida de las personas. La atomización del mercado de trabajo ha cambiado las expectativas y los esquemas de actividad. Esto no es un fenómeno nuevo, pero el deterioro en las condiciones en que las y los argentinos trabajan y en que las familias cubren sus ingresos básicos nos impulsan a indagar en torno a esta cuestión”, explican en un informe desde el Instituto. El indicador de desempleo elaborado por este centro de estudios es en definitiva un intento de comprender un mercado laboral con nuevas características y marcado por un altísimo grado de precariedad.

Uno de esos cambios que se viene intensificando es el cuentapropismo. “La dinámica del ‘autoempleo’ permite que abunden trabajos de mala calidad y de pocas horas que hacen que muchas personas no sean identificadas como ‘desocupadas’, pero que, de todas formas, presionen sobre el mercado de trabajo buscando más horas por ingresos insuficientes”, explican desde el IAG. Se trata de un desempleo encubierto que supera el desempleo tradicional: mientras el desempleo como tal llega al 6,6%, este desempleo “ampliado” es del 7,2%. “Las insuficiencias del mercado laboral hoy no se expresan de manera clara y unívoca en la tradicional tasa de desempleo”, resaltan.
Los grupos etarios más afectados
El mismo informe hace una distinción por edades dentro de este universo de desempleo ampliado (o “blue”). El desempleo encubierto (desocupados o empleados que trabajan pocas horas en malas condiciones y buscan trabajo), destacan, “tuvo un crecimiento marcado entre las personas de 66 años o más (+34,1% en un año)”. Contra el tercer trimestre de 2023 la situación es aún más crítica: los jubilados en situación de desempleo encubierto se multiplicaron por 2,5 desde entonces.

Mejora “ilusoria” en las tasas y “cuentapropismo informal”
El Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) también analizó la evolución del empleo y el desempleo que no está registrado en las estadísticas oficiales.
El instituto elaboró sus conclusiones a partir de datos oficiales. El estudio indica que el incremento del empleo en el último año no se explicó exclusivamente por el cuentapropismo, sino más bien por lo que llaman “cuentapropismo informal”. “El mercado laboral ‘mejora’ principalmente por la vía de estrategias de rebusque y autoempleo de subsistencia. Esta dinámica es la que a su vez explicó el incremento en la tasa de informalidad (del 42,6% 43,3%), que llegó al valor más alto de la serie disponible”.

El reporte destaca que entre el segundo y el tercer trimestre de 2025 la tasa de actividad subió del 48,1% al 48,6%, y la de empleo del 44,5% al 45,4%. En paralelo, caen la subocupación (11,6% al 10,9%) y los ocupados demandantes de empleo (17,1% al 16,1%), “lo que sugiere un alivio parcial de ciertas formas de presión sobre el mercado laboral en el margen”, afirman.
Sin embargo, en la comparación interanual, el crecimiento del empleo se explica exclusivamente por un cambio regresivo en la estructura ocupacional” ya que esos datos conviven con una caída del peso del trabajo asalariado dentro del total de ocupados (73,1% al 71,9%), “que se ubica así en el nivel más bajo de los últimos años, con excepción de la pandemia”. Por otra parte, el cuentapropismo experimentó un crecimiento del 23,3% al 24,5%.
El patrón de comportamiento del mercado laboral, concluyen, es consistente con el telón de fondo productivo: “El balance de actividad del período muestra que el crecimiento interanual se apoya de manera desproporcionada en rubros con bajo efecto multiplicador sobre el empleo asalariado (por ejemplo, intermediación financiera y minas y canteras), mientras retroceden ramas típicamente generadoras de empleo en relación de dependencia, como industria y construcción”.
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