De máquinas para contar billetes a robots inteligentes: una pyme argentina que sobrevivió a cuatro crisis

Counter es una empresa familiar fundada por Rodolfo Carlés y Nora Palacios, única cofundadora y dueña activa del sector en el país. En diálogo con Deuda Prometida dio detalles de su negocio y cómo fue reinventarse en un sector completamente nuevo.

Con 40 años de trayectoria, Counter atraviesa una nueva etapa de transformación. La pyme familiar fundada y gerenciada por Nora Palacios y Rodolfo Carlés nació vinculada a la gestión inteligente del efectivo. Ahora incorporó una segunda unidad de negocios dedicada a la robótica colaborativa y la automatización de procesos.

La empresa comenzó su actividad en 1986, luego de que cerrara la importadora en la que ambos trabajaban. Desde entonces, atravesó distintos ciclos de la economía argentina, incluida la Convertibilidad, la crisis de 2001, la pandemia y la actual caída en la circulación de efectivo. En cada etapa, la estrategia fue adaptar el negocio sin abandonar su especialización tecnológica.

En diálogo con Deuda Prometida, Nora Palacios explicó: “No cambiamos de identidad, la profundizamos: seguimos siendo una empresa que resuelve problemas operativos con tecnología de punta y respaldo técnico de alta calidad”.

De dos personas en 45 metros cuadrados a 550 clientes

La historia empresarial de Palacios comenzó antes de Counter. En 1978 ingresó a trabajar en una importadora de máquinas y empezó a involucrarse con las primeras contadoras de billetes. Así conoció a Rodolfo Carlés, entonces responsable del área técnica.

En 1986, tras el cierre de aquella empresa, ambos decidieron continuar de manera independiente y fundaron su propio emprendimiento. La primera compañía cerró formalmente en 1992, afectada por los cambios económicos de la Convertibilidad y la caída de la demanda de máquinas para gestionar efectivo.

El relanzamiento llegó en 2002, después del «Corralito«, cuando la circulación de dinero físico volvió a crecer. “Empezamos siendo dos personas, mi marido y yo, en 45 metros cuadrados donde convivían el taller, la oficina y el depósito”, recordó Palacios.

Con el tiempo, Counter amplió su presencia hasta superar los 3.000 equipos instalados en todo el país y alrededor de 550 clientes en toda la Argentina. La compañía trabaja con bancos, financieras, transportadoras de caudales, distribuidoras y bingos, además de clientes de sectores vinculados a su nueva unidad tecnológica.

La caída del efectivo obligó a buscar un nuevo negocio

La última transformación de Counter estuvo vinculada a un cambio estructural en el mercado. Según Palacios, el “secado de plaza” y el aumento de los encajes bancarios redujeron las necesidades de gestión física de efectivo de las entidades financieras y provocaron una caída en la demanda de las máquinas tradicionales.

“El quiebre se sintió fuerte en el último tiempo. De un día para el otro los bancos dejaron de necesitar tanta gestión física de efectivo, y la demanda de máquinas bajó. Con Rodolfo nos miramos una mañana y dijimos: ‘¿Y ahora adónde vamos?’”, relató.

La respuesta no apareció de inmediato. Durante casi un año, los fundadores analizaron alternativas hasta que decidieron regresar a una feria industrial en Düsseldorf, Alemania. Allí ingresaron al pabellón de robótica, un espacio que hasta ese momento habían descartado por considerar que ese tipo de tecnología estaba destinada principalmente a Europa o Estados Unidos.

“Vi robots colaborativos y de servicio, y dije: ‘es por acá’. Volvimos con la cabeza completamente distinta”, contó Palacios.

De las contadoras de billetes a los robots colaborativos

El desembarco en la robótica implicó ingresar a un mercado en el que Counter no tenía experiencia específica. Sin embargo, la empresa trasladó el conocimiento acumulado durante cuatro décadas en automatización, mantenimiento y soporte técnico.

“Conocimiento específico de robótica, cero. Lo que sí teníamos, y es lo que trasladamos, es 40 años de expertise en automatización de procesos y en dar soporte técnico serio a equipos que no pueden parar”, señaló la empresaria.

La investigación se realizó principalmente a través del contacto directo con fabricantes y especialistas en ferias internacionales. El equipo comenzó a desarrollar vínculos comerciales y técnicos con proveedores, mientras Rodolfo Carlés se concentró en la integración, el mantenimiento y los repuestos.

Actualmente, el equipo técnico y de desarrollo de Counter está certificado en China para brindar soporte a los robots que comercializa la compañía. La decisión responde a una premisa que, según Palacios, atraviesa ambas unidades de negocio: “Nunca vendemos un producto si no podemos garantizar el service”.

Qué sectores busca automatizar Counter

La nueva unidad de robótica aplicada y automatización está orientada a sectores con procesos repetitivos o que requieren asistencia tecnológica. Entre ellos aparecen el retail, los aeropuertos, la salud, la hotelería, los casinos y distintas instituciones.

La empresa también apunta a pymes que necesitan optimizar tareas de limpieza, logística, reparto y empaque, además de procesos internos que demandan movimientos repetitivos. La propuesta incluye robots colaborativos y de servicio, junto con soluciones de automatización para distintos espacios.

El objetivo es trasladar al nuevo negocio el mismo modelo que Counter desarrolló alrededor de la gestión del efectivo: incorporar tecnología y acompañarla con soporte técnico, mantenimiento y servicio posventa.

“La tecnología funciona si no se detiene”, es una de las premisas que la compañía utiliza para definir su propuesta. Para Palacios, la capacidad de resolver rápidamente los problemas técnicos es especialmente relevante en un contexto en el que las empresas buscan optimizar costos y evitar interrupciones operativas.

“Un robot solo no genera valor”

El avance de la automatización también plantea interrogantes sobre el impacto de los robots en el empleo. Para Palacios, el eje de la discusión no debería estar puesto en la sustitución de trabajadores, sino en la posibilidad de eliminar tareas repetitivas, pesadas o riesgosas.

La empresaria utiliza como antecedente la propia historia de Counter. Según explicó, cuando las procesadoras de billetes comenzaron a incorporarse a bancos y empresas de logística, no desaparecieron esos puestos de trabajo, sino que se redujo la necesidad de realizar manualmente una tarea repetitiva y propensa a errores.

“La robótica colaborativa hace exactamente lo mismo en la industria: asume lo repetitivo, lo peligroso y lo pesado, y exige que el trabajador evolucione hacia un rol de usuario calificado, de supervisión y de decisión estratégica”, sostuvo Palacios.

En esa transición, Palacios considera indispensable el componente humano. “Un robot solo no genera valor. Para que sea efectivo necesita capacitación, criterio y acompañamiento humano constante”, afirmó.

Una nueva etapa para una pyme familiar argentina

La robótica representa hoy una segunda vertical para Counter, que mantiene su negocio histórico de gestión inteligente del efectivo. La compañía sostiene que ambas actividades responden a una misma lógica: utilizar tecnología para resolver problemas concretos y garantizar el funcionamiento de los equipos.

La reconversión vuelve a poner a prueba un modelo empresarial que ya atravesó varias crisis. Palacios resume esa experiencia en una característica que considera indispensable para cualquier pyme argentina: la capacidad de adaptarse.

“Pasamos por la Convertibilidad, el «Corralito«, la pandemia y ahora el secado de plaza, y en cada crisis la clave fue la misma: no depender de un solo negocio”, explicó.

La estrategia también consiste en fortalecer aquello que la empresa considera su principal diferencial: el servicio técnico. En un escenario de consumo más ajustado, Counter busca que sus clientes prioricen mantener operativos los equipos que ya poseen antes que reemplazarlos.

“Ser empresario en la Argentina no es un título que se recibe una vez, es un examen que se rinde todos los días”, resumió Palacios.

Una tercera unidad de negocios en camino

La transformación de Counter no terminará con la incorporación de la robótica. La empresa ya trabaja en una tercera unidad de negocios vinculada a tecnología de entintado para el traslado seguro de caudales, destinada a retailers, transportadoras y bancos.

El lanzamiento está proyectado para el último trimestre de 2026, según anticipó Palacios. La nueva propuesta se sumará a las dos áreas que actualmente conforman la compañía: la gestión inteligente del efectivo y la robótica aplicada.

Palacios también destacó su lugar como mujer al frente de una empresa de un sector históricamente masculino. “Soy la única cofundadora y dueña activa de mi sector en el país, y nunca sentí que eso fuera ni una bandera ni un obstáculo: el respeto se gana hablando con solvencia de lo que uno sabe”, afirmó.

Después de cuatro décadas, la empresaria resume la historia de Counter y su estrategia de futuro con una frase que, según sostiene, guía sus decisiones: “La fecha de vencimiento no la pone la edad ni los años que lleva la empresa, la pone uno mismo el día que deja de hacerse preguntas”.