La inteligencia artificial aparece cada vez con mayor frecuencia en las discusiones sobre el futuro del trabajo, la producción y los servicios públicos. En ese marco, desde el 2024 la provincia de Buenos Aires puso en marcha una política amplia que no pasa solamente por incorporar tecnología. También involucra definir quién controla los datos, bajo qué reglas se utilizan los algoritmos, qué capacidades tecnológicas desarrolla el Estado y qué lugar ocupa el trabajo humano en esa transformación.
En ese marco, el Ministro de Gobierno Carlos Bianco, se refirió en conferencia de prensa sobre las alertas emitidos por extrabajadores de empresas de IA que advirtieron sobre «las consecuencias que puede tener el desarrollo desregulado y descontrolado de la inteligencia artificial». Y destacó que «en Europa, en China y en las grandes potencias mundiales, están de alguna forma regulando las distintos dispositivos y los distintos desarrollos de la IA».
«No tenemos un marco regulatorio claro a nivel nacional, pero nosotros sí, en la provincia de Buenos Aires, como tenemos ciertas preocupaciones y porque además creemos que es un recurso muy positivo que se puede ir incorporando en general a la actividad productiva, a la actividad vinculada con la salud, con la educación, pero también a la función pública, hemos venido trabajando una estrategia propia de regulación y de utilización de la inteligencia artificial», explicó.
El recorrido permite ver dos dimensiones de una misma política. Por un lado, la Provincia busca consolidar un ecosistema productivo y científico alrededor de la economía del conocimiento. Por otro, intenta desarrollar capacidades tecnológicas dentro del propio Estado y establecer reglas para el uso de una herramienta que ya comenzó a incorporarse a distintas áreas de la administración.
Creación del Consejo Provincial de Economía del Conocimiento
En agosto, el Gobierno bonaerense presentó el Consejo Provincial de la Economía del Conocimiento (COPEC), un espacio permanente de articulación entre el Estado y empresas, universidades, organismos científicos, trabajadores, cámaras y municipios, presidido por el intendente de Escobar, Ariel Sujarchuk.
La economía del conocimiento incluye actividades tan diversas como software y servicios informáticos, biotecnología, nanotecnología, genética, industria aeroespacial y satelital, inteligencia artificial y robótica. El eje que atraviesa esa definición es la relación entre innovación, producción y empleo.
La idea es que ese espacio no funcione solamente como una mesa de intercambio, sino como un ámbito permanente para discutir políticas públicas vinculadas con un sector que el Gobierno bonaerense considera estratégico para su matriz productiva.
En este sentido, Axel Kicillof planteó en la presentación del Consejo que la Provincia pretende sostener una agenda de desarrollo vinculada con la ciencia y la tecnología y destacó la necesidad de articular al sector privado con universidades, sistema científico y trabajadores.
Ese planteo permite ubicar a la inteligencia artificial dentro de un marco más amplio. No se trata solamente de qué herramientas incorpora el Estado, sino de qué lugar pretende ocupar la Provincia frente a una transformación tecnológica que atraviesa la producción, los servicios y el mercado laboral.
Regular la Inteligencia Artificial
Ese marco más amplio empieza a traducirse también en reglas para el propio Estado bonaerense.
Bianco explicó que la Provincia trabaja en una estrategia específica de inteligencia artificial desde 2024. El esquema, según detalló, se apoya en cuatro componentes: regulación, infraestructura propia, desarrollos tecnológicos dentro del Estado y capacitación.
Antes de los nuevos decretos de este año, el Ministerio de Gobierno ya había establecido directrices para el uso de inteligencia artificial generativa, con énfasis en derechos humanos, ética, supervisión humana y confidencialidad de los datos. También había fijado reglas vinculadas con el desarrollo y uso responsable de algoritmos, la gestión de riesgos y la mitigación de sesgos.
En 2026, el esquema se amplió con dos decretos: uno establece el marco provincial para el desarrollo, uso y gobernanza de la inteligencia artificial y otro fija un marco de gobernanza de datos complementario al anterior.
Uno de los elementos centrales es el denominado “derecho a saber”. Según explicó Bianco, una persona debe poder conocer si los trámites que realiza o los datos que entrega serán tratados mediante sistemas de inteligencia artificial. A eso se suma un registro obligatorio: los organismos de la Provincia que utilicen inteligencia artificial deben informarlo y registrarlo ante el Ministerio de Gobierno.
También se creó un consejo asesor multisectorial integrado por universidades, científicos, trabajadores estatales y organizaciones de la sociedad civil. El objetivo declarado es incorporar distintas perspectivas a una tecnología que, además de ofrecer nuevas herramientas, plantea problemas vinculados con datos, sesgos, transparencia y toma de decisiones.
La Provincia sostiene además que las decisiones estratégicas continúan bajo responsabilidad de funcionarios y trabajadores estatales. “La inteligencia artificial es una herramienta”, resumió Bianco durante la presentación, diferenciando el procesamiento automatizado de la decisión final.
Infraestructura propia para manejar datos
La regulación es una parte de la estrategia. La otra es la capacidad material para procesar y almacenar información. En ese punto aparece el data center provincial que Bianco presentó como uno de los pilares de la política tecnológica bonaerense. Según detalló, la Provincia invirtió alrededor de 9 millones de dólares en una infraestructura propia que ya se encuentra operativa.
El centro tiene 310 metros cuadrados, 42 racks y más de 2.000 servidores virtuales en funcionamiento. El ministro señaló además que cuenta con certificación en las etapas de diseño, construcción y operación y que actualmente presta servicios a más de 55 áreas de tecnología de la información de ministerios y organismos provinciales. También brinda algunos servicios a municipios.
«Estamos trabajando una agenda digital como marco de transformación tecnológica del Estado con seis ejes estratégicos, la protección de la infraestructura crítica y la soberanía tecnológica de la provincia de Buenos Aires, la conectividad a nivel provincial y la disminución de la brecha digital», señaló.
La justificación que dio el Gobierno bonaerense no es solamente operativa. Bianco vinculó la infraestructura con la denominada “soberanía tecnológica”: contar con capacidad propia para administrar los datos de la Provincia y reducir la dependencia de infraestructura externa.
Y detalló: «Tenemos conectividad de todas las comisarías, de casi el 100% de las escuelas, de todos los registros de las personas, de todas las oficinas de IOMA, de todas las oficinas públicas de la provincia de Buenos Aires». Y subrayó: «Nuestras capacidades propias de inteligencia artificial tienen que ver con el aumento de la productividad del trabajo y de la eficiencia en la administración pública».
En Gobierno Digital, Bianco enumeró sistemas destinados a automatizar procesos, analizar las llamadas al 148, identificar barrios mediante modelos de inteligencia artificial, asistir en la mesa de ayuda y clasificar correos electrónicos. También mencionó herramientas para transcribir, subtitular y traducir materiales audiovisuales de la Provincia.
Así también, la Provincia utiliza la IA en el desarrollo de Pulso PBA, un sistema que trabaja con unas 1.200 variables diarias para analizar distintos indicadores vinculados con la economía y el consumo. En Banco Provincia existen desarrollos propios tanto para los clientes como para los trabajadores. Entre ellos, un agente financiero integrado al home banking y una herramienta que permite acceder a información consolidada sobre la posición de los clientes.
Además, la Asesoría General de Gobierno desarrolla herramientas vinculadas con inteligencia artificial para mejorar el trabajo relacionado con dictámenes sobre normativa provincial. La lista muestra algo más que una incorporación transversal de tecnología: la IA está siendo utilizada en funciones muy diferentes, desde la atención al ciudadano hasta el análisis económico, la salud, la gestión administrativa y el trabajo jurídico.
La posición expresada por el Gobierno bonaerense es que la incorporación de estas herramientas debe utilizarse para aumentar la productividad y la eficiencia del trabajo humano, no para plantear una sustitución de trabajadores por sistemas automatizados. Bianco ubicó explícitamente la estrategia provincial dentro de esa perspectiva: «La inteligencia artificial es una herramienta, las decisiones estratégicas son de los funcionarios y de los trabajadores del Estado».
La discusión empieza a trasladarse de los debates generales a políticas concretas: qué hace el Estado con los datos, qué decisiones puede asistir una máquina, cuáles siguen siendo humanas y qué capacidades quiere desarrollar una provincia que busca no quedar solamente como usuaria de una tecnología producida en otros lugares. Ahí se juega la parte más profunda de la estrategia bonaerense: no solamente cómo usar inteligencia artificial, sino qué lugar ocupar frente a la transformación tecnológica.
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