Hilda Horovitz, expareja del chofer Oscar Centeno, retomó su declaración ante el Tribunal Oral tras la interrupción de la semana pasada, cuando sufrió una descompensación. En su exposición, volvió a referirse a la denuncia por violencia que realizó en 2017 contra su exmarido, aunque su relato quedó atravesado por contradicciones, imprecisiones y reiterados “no me acuerdo”.
Durante la audiencia, la testigo afirmó que Centeno “hizo todo lo posible para que todos estemos acá hoy” y lanzó una advertencia ante los jueces: “Me estoy mandando al muere por decir la verdad”. En ese marco, reconoció haber contactado al exfuncionario Roberto Baratta para pedirle dinero con el objetivo de que intercediera ante su exesposo: “Yo sí le pedía dinero a él, es verdad”.
Horovitz también sostuvo que se sentía perjudicada por Centeno y que buscaba algún tipo de compensación por lo vivido. “Yo tenía que hacer algo, no lo iba a dejar a él arriba de los laureles, con todo. Me usó como testaferro, hizo todo lo que hizo, me cagó a trompadas, me insultó y me agredió”, expresó ante el tribunal.
Sin embargo, su testimonio presentó inconsistencias en varios tramos. Las defensas pusieron el foco en contradicciones vinculadas a sus vínculos posteriores con Centeno, así como en sus contactos con periodistas y la preparación de su declaración. Frente a varias preguntas, la mujer respondió con evasivas o aseguró no recordar detalles clave.
Uno de los puntos más llamativos surgió al analizar los mensajes que enviaba a Baratta. Según se expuso en la audiencia, incluían fotos de dinero —en algunos casos falso, según ella misma admitió—, imágenes de la vivienda del exfuncionario y elementos como bandas elásticas. Horovitz reconoció que esos envíos tenían un tono intimidatorio, aunque aclaró que nunca obtuvo respuesta: “El nunca hablaba conmigo, era un monólogo”.
También se reprodujeron audios en los que la mujer dialogaba con un supuesto periodista al que le habría pedido dinero, aunque dijo no poder identificar a su interlocutor. A su vez, confirmó encuentros con Miriam Quiroga, a quien aseguró haberle entregado documentación que nunca recuperó.
En otro tramo, se expuso un mensaje en el que se leía: “Tengo 9 años para hacerlo mierda, recién va el primero”. La testigo no pudo precisar a quién iba dirigido, aunque admitió que hacía referencia a Centeno.
Sobre el cierre, Horovitz reconoció que había revisado material periodístico antes de presentarse ante el tribunal. Visiblemente afectada, explicó: “Estoy muy nerviosa”, dijo minutos antes de finalizar una declaración que dejó más interrogantes que certezas.
