La crisis económica empuja a los vecinos a recuperar prácticas que parecían haber quedado en el pasado. En Pilar, un grupo de familias prepara una jornada de intercambio de bienes y servicios como respuesta a las dificultades que atraviesan para sostener el consumo cotidiano.
La propuesta se pondrá en marcha el 8 de agosto en la Sociedad de Fomento de Villa Astolfi, donde funcionará la primera edición del denominado Club del Trueque. La iniciativa busca reunir a personas que puedan ofrecer productos o servicios a cambio de aquello que necesitan.
Una respuesta comunitaria frente a la caída del consumo
El proyecto nació durante las asambleas barriales que Libres del Sur realizó durante julio en Pilar y otros puntos de la zona. Allí surgió la posibilidad de recuperar el intercambio directo como una herramienta para las familias que tienen cada vez menos margen económico.
Ana Barreto, referente local de la organización, explicó cómo apareció la propuesta: “Fue en una asamblea de vecinos y vecinas donde apareció la idea de volver al trueque como salida frente a la crisis”.
La dirigente también puso el foco en el deterioro del poder de compra y en el papel de las mujeres dentro de estas redes comunitarias. “La gente ya no tiene plata para consumir”, afirmó.

Cómo funcionará el Club del Trueque
La dinámica será sencilla: cada participante podrá acercar aquello que tenga disponible y buscar a cambio algún producto o servicio que necesite. La jornada también permitirá realizar operaciones mediante dinero para quienes prefieran esa modalidad.
Para coordinar la oferta y la demanda, los organizadores crearon un grupo de WhatsApp. Allí los vecinos pueden anticipar qué tienen para intercambiar y qué productos o servicios están buscando.
El encuentro se desarrollará en la cancha de la Sociedad de Fomento de Villa Astolfi, que contará con distintos puestos distribuidos como una feria. La participación requiere inscripción previa para organizar los espacios y definir la cantidad de asistentes.
La institución barrial también acompaña la iniciativa y mantiene otras acciones de asistencia, entre ellas ollas populares y merenderos.
La idea es repetir la experiencia en otros barrios
La convocatoria generó una rápida respuesta entre los vecinos. Barreto contó que recibió numerosas consultas de personas interesadas en participar: “Hoy me estalló el teléfono, todo el tiempo gente preguntándome cómo era, quiero participar, quiero ir”.

El objetivo de los organizadores va más allá de la primera jornada. Si la experiencia funciona, buscarán llevar el mecanismo a otros barrios de Pilar y convertirlo en un encuentro con frecuencia semanal o quincenal.
De esta manera, una práctica que quedó fuertemente asociada a la crisis de 2001 vuelve a aparecer como una estrategia para afrontar las dificultades económicas actuales y sostener el acceso a bienes y servicios mediante redes de intercambio vecinal.
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