Comer afuera, un lujo: casi la mitad de los hogares no va nunca a restaurantes

El deterioro del ingreso disponible reconfigura hábitos de consumo y golpea con fuerza al rubro gastronómico en todo el país.

Salir a comer afuera dejó de ser una costumbre habitual para la mayoría de los hogares argentinos. Un relevamiento privado muestra que el 81% de las familias redujo sus salidas a restaurantes o directamente las eliminó, en un contexto de pérdida de poder adquisitivo y aumento de gastos fijos.

El dato más fuerte del informe indica que el 48% de los hogares directamente no concurre a comer afuera ni siquiera una vez por mes. En el otro extremo, apenas el 1% sostiene salidas frecuentes a restaurantes, lo que refleja un derrumbe del consumo gastronómico en todo el país.

El cambio de hábitos aparece directamente vinculado a la situación económica general. Según datos de Ecolatina y ShoppApp, el 67% de los hogares declara que no le alcanza el dinero o que apenas llega a fin de mes. Ese nivel de estrés financiero explica el recorte de consumos considerados no esenciales.

En paralelo, el informe advierte que los gastos fijos crecieron de forma significativa en la estructura del salario. De acuerdo con el Instituto Argentina Grande, hoy los servicios públicos y el transporte absorben cerca de 15 puntos porcentuales más del ingreso que hace dos años, lo que reduce de manera directa el margen para gastos recreativos.

En ese contexto, el consumo fuera del hogar se convierte en uno de los primeros recortes. El 80,6% de los encuestados asegura que sale a comer menos que antes o directamente dejó de hacerlo, mientras que el porcentaje de hogares que salía dos veces por semana cayó al 1%.

El deterioro también se refleja en la percepción general sobre el ingreso. Entre los hogares consultados, el 32% afirma que “llega más ajustado a fin de mes”, lo que marca un aumento respecto de mediciones previas, mientras que caen las respuestas positivas vinculadas a la capacidad de ahorro o estabilidad.

A esto se suma un dato estructural: el consumo interno sigue sin recuperar niveles previos a fines de 2023. En el sector gastronómico, incluso, se reconoce que la actividad se mantiene estancada y lejos de los picos históricos de demanda.

Por otro lado, un informe del IERAL Fundación Mediterránea muestra que la Argentina se ubica entre los países más caros de la región en varios rubros. En el caso de bienes durables e indumentaria, el país resulta más caro en el 81% de los productos comparados frente a otras economías.

En alimentos y bebidas, el relevamiento indica que Argentina es más cara en el 47% de los casos analizados. En comparación regional, Brasil presenta precios más bajos en 8 de los 10 productos relevados, mientras que Chile, México, Polonia y Corea del Sur muestran valores inferiores en entre el 50% y 60% de los ítems.

Dentro de los alimentos, se destacan aumentos relativos en carne vacuna (entre 40% y 60%), papas (entre 15% y 26%) y cerveza (entre 34% y 46%), lo que presiona aún más sobre el costo de vida.

En este escenario, la combinación entre caída del ingreso disponible, suba de gastos fijos y precios elevados redefine los hábitos de consumo. Salir a comer afuera, que antes funcionaba como un consumo social frecuente, hoy queda restringido a una porción mínima de los hogares.