La comercialización de combustibles en el país volvió a retroceder en abril y completó el tercer mes seguido de caída en lo que va de 2026, en un escenario marcado por el encarecimiento de los precios internacionales y la pérdida de poder adquisitivo.
Un relevamiento de la consultora Surtidores señaló que durante el mes se vendieron 1.333.298 metros cúbicos (m³), por debajo de los 1.365.814 m³ registrados un año atrás. Esa diferencia representó una baja interanual del 2,38%.
En la comparación mensual también se observó un retroceso: la demanda cayó 1,98% respecto de marzo, un mes que tuvo un día más de actividad, lo que también influyó en el resultado final.
El informe atribuye la dinámica a dos factores centrales: el impacto de la guerra en Medio Oriente, que presionó los valores de los combustibles, y la caída de los ingresos de los hogares, que limitó el consumo.
En el desglose por tipo de producto, el comportamiento fue dispar. Las variantes premium mantuvieron una tendencia de crecimiento, aunque más moderada. La nafta avanzó 0,76% interanual y el gasoil Grado 3 subió 5,85%.
En cambio, los combustibles de mayor uso masivo mostraron retrocesos: la nafta súper bajó 1,63% y el diésel Grado 2 cayó 9,96%, consolidando una tendencia negativa que se repite mes a mes y se profundiza.
Ranking de ventas por provincias
El informe ubicó a Buenos Aires al frente del consumo total con 468.312 m³. Luego se ubicaron Córdoba (141.750 m³), Santa Fe (106.571 m³) y la Ciudad de Buenos Aires (86.577 m³).
Empresas con mayor participación
En el plano empresarial, la mayor porción del mercado volvió a quedar en manos de la petrolera estatal YPF, con 746.648 m³ comercializados.
Más atrás se ubicaron Shell con 294.978 m³, AXION Energy con 159.011 m³ y PUMA Energy con 72.413 m³.
Debate en el sector energético
En paralelo, el subsecretario de Hidrocarburos, Federico Veller, defendió el rumbo de desregulación del mercado durante la Cumbre de Estaciones de Servicio.
“Argentina está viviendo una transformación profunda en materia energética. Una transformación que parte de una convicción: el Estado no puede ni debe sustituir al sector privado. Su función es garantizar reglas claras, estabilidad y libertad para invertir”, afirmó Veller.
También cuestionó el esquema previo de intervención estatal: “Durante décadas, la intervención y el control político de los precios distorsionaron el sistema energético. Hoy estamos corrigiendo eso”.
En ese marco, destacó el superávit energético alcanzado en 2025, que según los datos oficiales llegó a 8.700 millones de dólares, en un contexto de reordenamiento del sector y mayor apertura a la inversión privada.
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