En los despachos de la Casa Rosada circula por estas horas una hipótesis que promete sacudir el escenario político y social: la posibilidad de que el presidente Javier Milei avance con un indulto a militares condenados por crímenes de lesa humanidad el próximo 24 de marzo, cuando se cumplan cinco décadas del golpe de Estado de 1976. La definición todavía no existe, pero sí una instrucción clara para analizar la viabilidad jurídica, el costo político y la estrategia comunicacional de una decisión que rompería uno de los acuerdos más firmes desde el retorno democrático.
Según pudo saber LPO con fuentes llegadas al oficialismo, equipos técnicos comenzaron a revisar el marco legal de un eventual perdón presidencial, mientras otros sectores miden el impacto público de una iniciativa que, de concretarse, quedaría asociada a una fecha marcada por la memoria colectiva y las movilizaciones masivas contra el terrorismo de Estado.
Un gesto para cambiar la agenda y disputar apoyos
La discusión no surge en el vacío. En el Gobierno admiten que una medida de alto voltaje simbólico permitiría desplazar el foco del debate público, hoy dominado por la recesión, el deterioro productivo y el impacto del ajuste sobre el empleo. A eso se suma un contexto adverso para la imagen presidencial: distintas encuestas privadas registran un crecimiento sostenido de la valoración negativa, que ronda el 60 por ciento.
Al mismo tiempo, la movida también se lee como parte de la interna libertaria. La vicepresidenta Victoria Villarruel construyó su trayectoria política alrededor de la llamada “memoria completa” y del respaldo a militares procesados por delitos de lesa humanidad. Un indulto permitiría al Presidente apropiarse de esa bandera y disputar un electorado que hoy se referencia en su compañera de fórmula.
El dato duro: cuántos represores siguen detenidos
De acuerdo a la última actualización de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, organismo del Ministerio Público Fiscal, actualmente hay 539 represores privados de la libertad. De ese total, 454 cumplen condena bajo arresto domiciliario. Se trata de personas condenadas por secuestros, torturas, desapariciones forzadas y asesinatos cometidos durante la dictadura.
Juristas especializados recuerdan que los delitos de lesa humanidad tienen un estatus particular en el derecho internacional, lo que vuelve extremadamente controversial —y para muchos inviable— cualquier intento de indulto, incluso cuando se lo intente justificar con antecedentes como los decretos firmados por Carlos Menem en los años noventa.
El 24 de marzo como mensaje político
La fecha elegida para un eventual anuncio no es neutra. El Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia concentra cada año la mayor expresión callejera de repudio al terrorismo de Estado. Una decisión presidencial en ese contexto sería leída como una provocación directa a los organismos de derechos humanos, a la oposición política y a amplios sectores de la sociedad.
No sería la primera señal en ese sentido. En cada aniversario del golpe, el oficialismo buscó instalar discursos revisionistas y cuestionar el consenso construido desde 1983, con referencias recurrentes a intelectuales y militantes que relativizan los crímenes de la dictadura y atacan lo que denominan el “relato setentista”.
Antecedentes y tensiones recientes
El antecedente más cercano fue el escándalo por la visita de diputados libertarios a Alfredo Astiz y otros represores detenidos en Ezeiza. En ese momento, el Presidente intentó tomar distancia y sostuvo que él no hubiera participado de esa recorrida y que se trató de “un error”. Aquella polémica estalló en un contexto distinto, cuando la baja de la inflación todavía sostenía el capital político del Gobierno.
Hoy el escenario es otro. Con indicadores económicos adversos y un clima social más tenso, en la Casa Rosada evalúan si un movimiento de alto impacto puede reordenar la conversación pública, aun al costo de profundizar la grieta y quedar enfrentados al consenso democrático que marcó la política argentina durante las últimas cuatro décadas.
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