El mercado cripto cotiza en terreno negativo este martes 28 de julio de 2026, con el Bitcoin negociándose en torno a los US$ 63.400 en medio de un escenario marcado por la aversión al riesgo en los mercados financieros globales. La desaceleración de la inflación en Estados Unidos reforzó las expectativas de que la Reserva Federal mantenga estables las tasas de interés, pero las constantes tensiones geopolíticas en Oriente Medio continúan limitando el apetito de los inversores por activos de renta variable y activos digitales. La tendencia bajista se arrastró al resto del tablero: Ethereum retrocedió un 0,7%, cotizando por debajo de los US$ 1.900, mientras que XRP cayó un 1,3% hasta ubicarse cerca de los US$ 1,05.
Este clima de cautela impactó de lleno en los grandes actores de la plaza bursátil. Los ETF spot de Bitcoin anotaron su tercer día consecutivo de salidas netas, registrando egresos por aproximadamente US$ 12 millones el lunes, que se suman a los caídas de US$ 225 millones el jueves y de US$ 240 millones el viernes pasado. Carolina Gama, country manager de Bitget, analizó el ánimo de los participantes: “El índice Fear & Greed se mantiene en 29 puntos, dentro de la zona de miedo, lo que refuerza que el mercado aún carece de catalizadores para una recuperación más consistente”.
Desde la perspectiva del análisis técnico, los indicadores continúan confirmando un marco de debilidad en la cotización a corto plazo. Con un Índice de Fuerza Relativa (RSI) posicionado cerca de los 46 puntos y el indicador MACD operando en terreno negativo, se evidencia un claro agotamiento en la fuerza de los compradores. Al respecto, Gama advirtió: “Esta pérdida de impulso comprador sugiere que Bitcoin podría seguir consolidándose o incluso poner a prueba niveles de soporte inferiores en el corto plazo, mientras los inversores esperan mayor claridad sobre la política monetaria de la Reserva Federal y el desarrollo del frente geopolítico”.
En las últimas semanas, la principal criptomoneda mostró una alta sensibilidad frente a las decisiones macroeconómicas de los bancos centrales y las salidas de capital de los fondos cotizados en bolsa. Tras no lograr consolidar sus intentos de superar la barrera de los US$ 65.500 durante las últimas ruedas, la presión liquidadora terminó por arrastrar el precio hasta el rango actual de los US$ 63.000, obligando al mercado a buscar pisos de soporte técnico más sólidos para contener la volatilidad.
El comportamiento del activo en el último año refleja la fuerte dispersión de precios provocada por el ciclo de política monetaria y los eventos geopolíticos. Luego de haber alcanzado máximos históricos tras la llegada de los vehículos de inversión institucional y superar picos inéditos a fines de 2024 y principios de 2025, el activo atravesó fases de reacomodamiento donde las crecientes presiones de Oriente Medio y las dudas sobre las tasas globales funcionaron como techos para su cotización.
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