“El vice dios siempre es ateo”
Mario Benedetti
“Patinto” le bate Alejandra Monteoliva, actual ministra de Seguridad de la Nación Argentina, a su antecesora, mentora y, se supone, jefa. Porque, a pesar de que Patricia Bullrich registra enlas planillas del Senado de la Nación, sigue actuando como si fuera del Gabinete del Papadas ¿La perfidia se ha vuelto una regla en la vida política nacional? ¿Nadie juega en equipo… todos hacen la individual? ¿Será verdad que, ante la imposibilidad de cambiar el rumbo del país, optan por cambiar de casa y de auto? No quiero usar la palabra traición (tan manoseada estos días) porque le bajamos el precio a algo muy muy serio. Entonces, apenas deserción. Mala memoria. Cero compromiso. Fagmentación… y pase corto.
La dirigencia ha devenido apenas un montoncito de excusas. De la misma manera que, desde hace un tiempo, los economistas se convirtieron en productores de eufemismos para confundir a los de a pie cada vez que piensan cagarlos (“modernización laboral” es uno de los últimos hits de esa banda de crápulas que propusieron una ley que atrasa cien años). Asistimos a la retórica de la disculpa como señal de los tiempos. Y también como constatación de que, cuando no pueden hacer, creen que alcanza con decir.
Hay variopintos pretextos para todas las ocasiones. Te rebolean el federalismo para explicar algunas agachadas diciendo que vos no entendés porque padecés de “ambacentrismo” (lo dicen desde Estados Unidos, participando de la comitiva del presidente más centralista que tuvo nuestra historia); te justifican el voto a favor de entregar los glaciares a las mineras (y por lo tanto el futuro del agua de buena parte de nuestro país) definiendo a los milenarios ventisqueros como «rocas congeladas a 4.000 metros que no sirven para nada”; invitan a la cónyuge a pasear a Nueva York (con la tuya, claro, no con la propia) pero declaran que se están “deslomando” en la Gran Manzana… (cabe señalar que pernoctan en un hotel que cuesta lo mismo que 156 salarios de docentes universitarios dedicación simple).
Plaga. Un sector importante de la clase política, no tanto por lo numeroso como por la cantidad de espacios que ocupa y el nivel de poder que detenta, es P.L.A.Ga (Políticos Libertarios Anglófilos y Garcas). Por eso,y como a los locos lo mejor es correrlos por donde disparan, vamos a ponernos bíblicos. No al punto de llorar en el Muro de los Lamentos (ni se les ocurra decir que es una pared porque la DAIA los denuncia por antisemitismo) pero sí para revisar cuánto de ciertas Plagas de Egipto (que pueden ser 7 o 10 dependiendo de la fuente) tiene la dirigencia derechosapor estos días.

El Nilo se convierte en sangre
Acaso no precisamente el Nilo, pero si el Sefid-Rud, segundo más importante de los ríos de Irán que pasa por la Teherán bombardeada y probablemente lleve sangre de las más de 150 niñas asesinadas en el ataque de “doble toque” (dos impactos casi inmediatos) con misiles de crucero Tomahawk disparados por Israel y Estados Unidos, aunque Trump y Netanyahudigan que no tiene información (el Pentágono parece haber aceptado “el error”)
Eso, precisamente, es lo que fue a avalar, a apoyar y hasta a tratar de justificar Javier Milei en su gira mágica y misteriosa por los Estados Unidos durante la cual no sólo se autodenominó el “presidente más sionista del mundo” sino que hasta le declaró la guerra a Irán, acusando a ese país de los atentados a la Embajada de Israel en Buenos Aires y a la AMIA, cuestiones que aún no tienen resolución en la Justicia.
Ríos de sangre que podrían llegar a nuestra Patria por el seguidismo estúpido de un personaje que ha atado su destino a la resiliencia de Donald Trump y no duda en poner en juego el futuro de la nación entera si el Blondo Norteamericano le regala una birome de suvenir… Cuatro veces fueron a votarlo.

Las ranas
Bichos simbólicos para la comedia griega, los batracios pululan más de lo que pareciera entre nuestros dirigentes. Aristófanes, en su obra “Las Ranas”, denunciala corrupción, la falta de líderes capaces y la decadencia de la política ateniense aunque, bien leída, podría aplicarse hoy a muchísimas sociedadesoccidentales, básicamente a la nuestra. La pieza, escrita y representada en medio de la crisis por la Guerra del Peloponeso, refiere a la búsqueda de un retorno a tiempos más estables y gloriosos. El coro de ranas, que sobresale en el texto por su croar inteligible y acompaña el descenso a los infiernos, se encuentra hoy en una dirigencia que, en general, parece estar de cumpleaños hablando de cualquiera mientras el Pueblo, en su conjunto, se desgarra en el más tremendo de los abandonos. Claro, este último caso es más bien un drama pero, está dicho en el 18 Brumario de Luis Bonaparte: “la historia se repite, la primera vez como tragedia y la segunda como farsa”.
La claque de funcionarios, gobernadores y legisladores que acompaña al Presidente y la Primera Hermana en su Disney Right Wing Tour podrían fácilmente ser identificados con esas ranas de la comedia de Aristófanes que confunden al público de la Grecia Antigua… y también a gran parte de la República Argentina que no alcanza a comprender qué carajos hacen bailando tejera en Nueva York mientras por estos lares cierran empresas, miles de trabajadores se quedan en la calle y un montón de gente se caga de hambre, empezando por los jubilados ¿Habrá que tragarse semejante sapo?

Las moscas
La reinterpretación de la tragedia realizada por Jean-Paul Sartre en su pieza teatral “Las Moscas”, incorpora a estos dípteros como símbolos de“las Furias, la culpa colectiva, el remordimiento y la manipulación”. Más o menos como los dirigentes y dirigentas que zumban alrededor del Papadas, hablándole al oído, adulándolo, mimándolo, agasajándolo… enloqueciéndolo aun más, si esto fuese posible.
En la Biblia, la plaga de las moscas es “portadora de enfermedades, símbolo de desorden y perdida del juicio”. Sartre usa esta alegoría para poner de relevancia la responsabilidad individual. En la Casa Rosada y la Quinta de Olivos, si uno está atento y se pone pillo, podrá observar como Milei se desplaza siempre rodeado de un enjambre de moscas y moscardones que intentan obtener un poco de poder, alguna prebenda, cualquier beneficio, por pequeño que sea. Suerte que a su lado camina Karina, con un tubo de un famoso insecticida en una mano y la consabida palmeta eléctrica que las incinera en un santiamén.

Pestilencia
En la Biblia, la pestilencia es aviso del juicio final. El mentado Apocalipsis viene precedido de cierto hedor insoportable. Bueno, igual que el ingreso de José Campera a un salón durante un tórrido día de verano y sin cambiarse el pañal. Pero más allá de la ironía, esta plaga es, en realidad la peste. Y la Argentina atraviesa una que ya ha producido más muertos que la pandemia de COVID.
Los recortes en la medicación para jubilados, el desfinanciamiento de la salud publica en general, la falta de controles que, por ejemplo, produjo 124 muertes por fentanilo contaminado y el hambre, por la cruel decisión de dejar que los alimentos se pudran en los galpones del Ministerio de Capital Humano mientras en los merenderos y comedores no saben cómo atender a los miles de personas que van día tras día son, acaso, de las maneras más perversas y salvajes que el gobierno libertario ha implementado en su retorcida decisión de matar argentinos. Parafraseando al loco Hamlet, “algo huele a podrido en nuestra Patria” y no son sólo los tachos de basura y las veredas meadas de la Ciudad de Buenos Aires que gobierna el otro Macri, Jorge.

Langostas
La plaga de langostas que azota a Egipto tiene el significado bíblico de la destrucción económica. Las “langostas consumieron todo lo que quedó tras el granizo, simbolizando la hambruna y la pérdida total de recursos”. No podríamos hallar una imagen más poderosa para expresar al gobierno de Javier Milei, que llegó criticando a la casta política y se ha transformado, junto a sus socios, en la ralea más ambiciosa, angurrienta y destructiva que haya ocupado el Poder Central en la historia de nuestro país.
Las langostas representan también a los “ejércitos invasores” que arrasan a ciudades y regiones: otra metáfora adecuada a la realidad libertaria, sobre todo cuando uno los ve desguazando el Estado sin otro propósito que el de hacer daño. Sandra Pettovello, Manuel Adorni, Mario Lugones, Patricia Bullrich, Toto y Santiaguito (el famoso dúo de payasos “Los Caputo”) y, a la cabeza, Karina Milei son como una manga de langostas violetas y violentas, enceguecidas de poder, hambrientas de destrucción, ávidas de dinero, vengando quién sabe qué carencia de sus tristes vidas. O sea, digamos, las verdaderas langostas son mucho menos dañinas.

Muerte de los primogénitos
En la narrativa bíblica, la muerte de los hijos mayores representa el quiebre del poder. Esta plaga hizo añicos el corazón mismodel Antiguo Egipto y abrió paso a la liberación, que no fue otra cosa que el famoso éxodo. Se lo representa con la muerte de los primogénitos pero su semántica alcanza un nivel más elevado: rechazo a todo lo hecho y pensado antes.
Quiero detenerme en este punto (la última plaga) porque imagino -entiendo- alcanza a toda la dirigencia política en escena. Hay un rumor social de pulgar abajo; un perfume de hartazgo; un desaliento con ausencia de fe. Los cada vez más exiguos porcentajes de votantes en los distintos comicios dice, a la claras, del descontento de los argentinos con candidatas y candidatos que se repiten como si hubiesen hecho un buen trabajo.
Voy a refrescar un dato ya publicado: la última encuesta de Latam Pulse -muestra encargada por la agencia Bloomberg, no por la corriente interna de algún brazo partidario opositor- dice que el 78,7% de los 4.761 entrevistados creen que “las organizaciones criminales controlan esferas importantes de la política y el sistema judicial argentino”. Esto refiere a las caras conocidas. Personas con el boleto picado que insisten en querer subirse al tren de una historia que no los cita. Larguen. Ya fueron. No presionen. La fantasía erótica de una salida por el Centro Derecha disfrazados de peronistas es, hoy por hoy, sólo la manera de molestar, de rapiñar votos, de joder.
“Advierto una dirigencia política “ocupada” en ver cómo se junta. Cómo si la juntada de dirigentes fuera la solución para los argentinos. Es hora de hablar en serio. Para imaginar una salida con eje en un pueblo sufriente, desilusionado y desesperanzado. Pensemos”, tuiteó Graciela Camaño, uno de los nombres en los que se estaba pensando para sumar al armado de los líderes sin memoria ni pasado. Esos que desean ser que el Peronismo los “perdone”. Hagámosle caso a la ex de Barrionuevo: pensemos…

El desierto
Finalmente una plaga que no tiene registro bíblico pero viene fagocitándose toda la construcción política de 200 años de historia argentina: el inmovilismo. La sociedad parece abúlica, alelada, indiferente. La tradición de luchas populares seestrella hoy contra una llamativa falta de participación. Se percibió con claridad en la movilización al Congreso en día de la votación de la reforma laboral (si nos van a correr cuatro infiltrados con dos molotov de juguete, estamos fritos). Y se hizo más patente el pasado lunes en lo raleado de la marcha por el Día de la Mujer Trabajadora.
Es verdad que aún queda el 24 de marzo, a medio siglo del inicio de la noche más negra y soledosa que pudimos sufrir. Y acaso, ese día, las y los argentinos de corazón urgente desmientan estas palabras mías.
Sin salirme del eje de la nota quiero asegurarles que nada hay que tema más el poder que a un pueblo en la calle, movilizado, despierto, atento a su destino. Hace ya 35 siglos, un líder llamado Abraham se puso al frente de personas que necesitaban huir de la muerte. Eran judíos en su mayoría pero también había esclavos de diferentes etnias y religiones. Esa mezcla de credos, razas y pieles emprendió su camino hacia la libertad con poco más que pan sin levar en sus alforjas.
Hubo que tomar decisiones políticas a lo largo de los 40 años que duró la travesía, como por ejemplo la de definir que todo niño nacido de vientre judío era judío. Pero hubo resultados. Y una épica que alimenta tradiciones más altas y más humanas que las que exhibe hoy el gobierno israelí y sus dirigentes homicidas.
Puede que no se avizore aún al líder (aunque yo creo que está a la vista). Y que distintos factores de poder trabajen a diario para desmoralizar y amedrentar a los ciudadanos. Eso no debería congelar los deseos ni los anhelos, ni tampoco los honrados reclamos de justicia, trabajo y porvenir. Todo está en las manos de los hombres y mujeres que no se den por vencidos. De los que sean capaces de unirse, de abrazarse, de mirarse honestamente a los ojos, de marchar… de luchar. Hay que pensar que, de otra manera, todos podemos terminar peleando guerras que no nos pertenecen. Olvidados de nosotros mismos, de nuestra identidad, de nuestro ser… de nuestra Patria.
Por Carlos Caramello.-
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