El gobierno de Javier Milei sumó un nuevo engranaje a su esquema de comunicación digital con la creación de la Oficina de Respuesta Oficial de la República Argentina, un dispositivo que el propio Presidente presentó como una herramienta para confrontar a los medios y ordenar el relato oficial ante cualquier controversia. El lanzamiento ocurrió en plena turbulencia política por la salida de Marco Lavagna del Indec y las versiones cruzadas que circularon desde el propio Ejecutivo.
La iniciativa se estrenó en la red social X y se integró al entramado de cuentas oficiales y paraoficiales que ya difunden la línea gubernamental. Desde ese espacio, el Gobierno prometió actuar de manera directa frente a publicaciones periodísticas que considere falsas o malintencionadas.
Una cuenta más para unificar el relato oficial
La nueva oficina se presentó con un mensaje que llamó la atención por su tono y ambigüedad. Allí se afirmó que es necesario “desmentir la mentira” y que la tarea apunta a “desenmascarar mentiras y operaciones de los medios”, una consigna que el propio Milei replicó en su cuenta personal. El texto fundacional también sostuvo que “es necesario desmentir con claridad y sin rodeos” porque “sólo con ‘informar’ no alcanza si la desinformación avanza sin respuesta”.
La Oficina de Respuesta Oficial de la República Argentina fue creada para desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política. Porque solo “informar” no alcanza si la desinformación avanza sin…
— Oficina de Respuesta Oficial (@RespOficial_Arg) February 5, 2026
Lejos de explicar criterios o metodologías, el anuncio reforzó la idea de confrontación permanente con la prensa y dejó en claro que la cuenta no funcionará como un canal informativo tradicional, sino como una herramienta de ataque discursivo. Según el mensaje oficial, su misión será “desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política”.
El telón de fondo: Indec, Lavagna y versiones cruzadas
La puesta en marcha de la Oficina de Respuesta Oficial no resultó casual. El lanzamiento llegó después del escándalo que rodeó la salida de Marco Lavagna del Indec, un episodio atravesado por explicaciones contradictorias que surgieron desde distintos despachos oficiales. En pocos días circularon relatos opuestos: que la renuncia estaba acordada, que se trató de un despido, que existía un conflicto por la publicación de un nuevo índice de inflación, o incluso que Lavagna buscaba perjudicar al Gobierno.
Ese desorden comunicacional expuso fisuras internas y aceleró la decisión de centralizar las respuestas públicas. En ese marco, la nueva oficina aparece como un intento de cerrar filas y evitar que vuelvan a convivir versiones incompatibles dentro del propio oficialismo.
Caputo, redes y una estrategia ya conocida
La Oficina de Respuesta Oficial quedó bajo la órbita del equipo de Santiago Caputo y dependerá de la Dirección Nacional de Comunicación Digital. En los hechos, se suma a una larga lista de cuentas que ya cumplen funciones similares: la del propio Milei, la de Manuel Adorni, la de la Oficina del Presidente y las de otros funcionarios con fuerte presencia en redes.
El comunicado oficial insistió en que la iniciativa sería “todo lo contrario a la censura” y apuntó contra “los sectores políticos vinculados a la izquierda”, a los que acusó de buscar silenciar opositores cuando gobiernan. También afirmó que la creación del nuevo espacio busca “sumar una voz” y lograr “que la verdad vuelva a ser información”.
Sin embargo, el contexto político y los antecedentes inmediatos —incluidas las amenazas del Presidente contra medios críticos— reforzaron la lectura de que se trata de un nuevo paso en la escalada oficial contra el periodismo, ahora con un sello institucional y una estructura dedicada exclusivamente a confrontar el discurso público.
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