4 de febrero de 2026

Milei tocó el sable de San Martín y provocó la renuncia de la directora del Museo Histórico

El decreto presidencial abrió un conflicto institucional, sumó reclamos judiciales y expuso tensiones sobre el manejo del patrimonio histórico.

La decisión del Gobierno de retirar el sable corvo de José de San Martín del Museo Histórico Nacional derivó en la renuncia de su directora, María Inés Rodríguez Aguilar, quien dejó el cargo en rechazo a la medida oficial. La salida se produjo horas después de que el Ejecutivo firmara el decreto que ordenó el traslado de la pieza al Regimiento de Granaderos a Caballo.

Fuentes del propio museo confirmaron que la licenciada en Historia presentó su dimisión por “desacuerdo” con la resolución impulsada por la administración de Javier Milei. Rodríguez Aguilar había asumido en 2025, tras la salida del historiador Gabriel Di Meglio, y quedó al frente de la institución en un contexto de fuerte recorte presupuestario y disputas políticas sobre el uso del patrimonio cultural.

El traslado quedó formalizado a través del Decreto 81/2026, firmado por el Presidente y el ministro de Defensa, Carlos Presti. En el texto, el Gobierno sostuvo que la reubicación del arma apuntó a garantizar su “adecuada guarda, conservación y custodia permanente”, y dispuso que el sable pase a resguardo del cuartel de Granaderos ubicado en la avenida Luis María Campos, en la Ciudad de Buenos Aires.

María Inés Rodríguez Aguilar

Entre los argumentos oficiales, la norma recordó los robos sufridos por la pieza en la década del sesenta, cuando permanecía en el museo. Según el decreto, esos antecedentes “pusieron de manifiesto la necesidad de adoptar medidas orientadas a fortalecer su protección, seguridad y adecuado resguardo institucional”.

La decisión no solo provocó la renuncia en la conducción del MHN, sino que también activó una ofensiva judicial. El espacio Argentina Humana, que referencia en Juan Grabois, presentó una medida cautelar junto a herederos de la familia de Juan Manuel de Rosas para frenar el traslado. El planteo buscó impedir que el sable salga de la sede de Defensa al 1600 y asegurar su preservación en el ámbito para el cual fue donado.

«Este traslado es solo un carpichito de Milei: en el decreto en ningún momento se justifica los motivos por el que no puede permanecer más en el Museo Histórico Nacional ni se menciona el modo en que será conservado el Sable», cuestionó el partido político de Grabois, y añadió que el Presidente «quiere robarse un símbolo de la soberanía de nuestro continente para sacar una foto y hacer un show. Está poniendo en riesgo nuestro patrimonio histórico y no lo vamos a permitir».

Desde Argentina Humana también recordaron que se trata de una pieza entregada por el propio San Martín a Rosas y donada al Estado argentino con la condición explícita de que se exhibiera y preservara en el Museo Histórico Nacional. En ese sentido, señalaron que, tras los robos de los años sesenta, el sable quedó bajo custodia de Granaderos durante la dictadura de Juan Carlos Onganía, pero regresó al museo recién en 2015, por un decreto firmado durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner.

A esa presentación se sumó otra acción judicial impulsada por descendientes directos de la familia Terrero, herederos del sable corvo. En su escrito, solicitaron que “se ordene la prohibición de traslado del sable referido, ordenando la inmediata suspensión de cualquier acto tendiente a trasladar el sable corvo del General José de San Martín del Museo Histórico Nacional”.

Los demandantes advirtieron que cualquier cambio en el destino del arma “alteraría de manera directa el patrimonio histórico y cultural de la Nación” y violaría las condiciones establecidas en la donación aceptada por el Estado.

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