La firma Emilio Alal bajó las persianas de sus plantas de hilados y telas en Goya, Corrientes, y Villa Ángela, Chaco, y dejó sin trabajo a 260 operarios. Del total de desvinculaciones, 240 corresponden a la planta correntina y el resto a la chaqueña, en un nuevo golpe a la industria textil del interior del país.
La empresa, con más de un siglo de trayectoria, producía insumos para la industria del calzado, accesorios y talabartería, además de hilados de algodón y distintos tipos de telas. El cierre se inscribe en un escenario de retracción general del sector, atravesado por la caída del consumo y el avance de productos importados.
En un comunicado, la compañía atribuyó la decisión a un “contexto económico y comercial adverso” y apuntó contra la apertura indiscriminada de importaciones provenientes de Asia, el atraso cambiario, los altos costos energéticos y la fuerte merma del mercado interno, factores que —según sostuvo— hacen inviable la competencia de la producción nacional.
Los números oficiales refuerzan ese diagnóstico. De acuerdo con el Indec, en noviembre la utilización de la capacidad instalada del sector textil llegó apenas al 29,2%, lo que refleja un nivel de actividad extremadamente bajo. En ese mismo mes, la producción textil resultó un 22,7% menor a la registrada en noviembre de 2024, mientras que en el acumulado de los primeros once meses del año la caída alcanzó el 4,3% interanual.
Pese al cierre, desde la conducción de la empresa dejaron abierta la posibilidad de una reapertura. Según consignó el medio correntino El Litoral, el empresario Luis Alal aseguró que el parate no responde a un problema tecnológico ni de infraestructura. “Las máquinas están listas, son nuevas y de alta capacidad de producción”, señaló.
En la misma línea, explicó que la determinación se tomó por los “factores estructurales y comerciales” que afectan a la industria local y volvió a cuestionar el escenario competitivo actual. “El contrabando de productos textiles y la apertura indiscriminada de importaciones hacen muy difícil competir en un esquema de altísimos costos que la industria argentina no puede sostener”, indicó.
Alal describió un panorama sin señales de mejora en el corto ni en el mediano plazo, aunque remarcó la voluntad de retomar la actividad si cambian las condiciones. “El contexto nos obligó a cerrar, pero estamos listos para volver a abrir la industria de hilados y telas cuando sea posible”, afirmó.
Hasta el cierre de esta nota, la Asociación Obrera Textil (AOT) no emitió un pronunciamiento oficial. Tampoco trascendieron detalles sobre las condiciones de los despidos ni sobre el pago de las indemnizaciones correspondientes a los trabajadores afectados.
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