En un contexto marcado por el hermetismo del Gobierno nacional, una aeronave oficial de la Fuerza Aérea de Estados Unidos aterrizó este domingo en Ushuaia, pocas horas después de que la Casa Rosada avanzara con la intervención del puerto local. El episodio sumó tensión política en Tierra del Fuego y volvió a poner en debate el rol estratégico que la gestión de Javier Milei asigna a la ciudad más austral del país.
El avión, perteneciente al Departamento de Defensa estadounidense, partió desde el estado de Maryland y su llegada coincidió temporalmente con una decisión que las autoridades provinciales interpretan como un gesto de alineamiento con Washington y, en particular, con el Comando Sur. Ni el Ejecutivo nacional ni la embajada de Estados Unidos brindaron explicaciones sobre el motivo del vuelo, pese a las consultas periodísticas.
De acuerdo al registro de la plataforma Flightradar24, la aeronave despegó desde la Base Conjunta Andrews, una instalación de alta seguridad asociada a vuelos presidenciales. Luego realizó escalas en San Juan y en el Aeroparque porteño, antes de tocar pista en Ushuaia a las 11.22. Fuentes locales confirmaron que el avión permaneció estacionado en una de las plataformas auxiliares del aeropuerto fueguino.
Se trata de un Boeing C-4 Clipper, versión militar del Boeing 737, habitualmente utilizada para el traslado de funcionarios de alto rango, diplomáticos y mandos militares. Su esquema de pintura, con franjas celestes sobre fondo blanco, recordó al del Air Force One. En antecedentes recientes, aeronaves de este tipo llegaron a Ushuaia para transportar a jefes del Comando Sur, como el almirante Alvin Hosley y, antes, Laura Richardson.
Justamente, las visitas de esos altos mandos estadounidenses encendieron alertas en el gobierno provincial y en sectores de la oposición. El gobernador Gustavo Melella, junto a los senadores Cristina López (Unión por la Patria) y Pablo Blanco (UCR), advirtió en distintas oportunidades sobre eventuales concesiones estratégicas a Estados Unidos, con especial atención en la base naval integrada que se construye en la capital fueguina.
Las sospechas se profundizaron a partir del discurso que Javier Milei dio en cadena nacional el 4 de abril de 2024 desde Ushuaia. Aquel día, el Presidente viajó especialmente para acompañar la recorrida de Richardson por la base, luego de que Melella rechazara recibirla. Allí, Milei explicitó la cooperación bilateral y afirmó: “Se trata de un gran centro logístico que constituirá el puerto de desarrollo más cercano a la Antártida y convertirá a nuestros países en la puerta de entrada al continente blanco”. Durante el acto, la bandera estadounidense flameó junto a la argentina, una postal que todavía genera controversia en la provincia.
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