Comprometer el futuro: sobre el ajuste en educación

Por Romina De Luca*

Esta semana, el presidente, Javier Milei, viajó al Foro Económico Mundial de Davos y sus referencias a la educación fueron aisladas. Sin embargo, no tienen el mismo desinterés más de 11.000 empresarios y directivos que hicieron saber sus percepciones en el Global Risks Report, un informe que reúne sus preocupaciones sobre los desafíos que enfrentarán los países en los próximos años y se difundió en el marco del Foro. Para nuestro país, los empresarios señalaban como primer riesgo las limitaciones en los servicios públicos y en las protecciones sociales. Porque, entendían, implica restricciones en la cobertura, calidad o el financiamiento de servicios esenciales como educación, salud, infraestructura y/o sistemas de protección social impacta de manera directa en el bienestar social de la población y en la capacidad estatal para amortiguar “shocks” económicos y sociales, es decir, en la llamada “gobernabilidad”. Asociado con ello, destacaron el desempleo como el segundo ítem en la lista, con particular impacto, en la población joven, es decir, otro vaso comunicante de la educación. La desigualdad, la polarización social y la desaceleración económica completan el inventario de laspreocupaciones empresarias. Se trata de inquietudes reales habida cuenta el ajuste en educación, ciencia y tecnología que propone el gobierno de Milei desde su asunción. Su accionar da lugar a ese riesgo del que hablan los empresarios. No lo exime de culpa que el ajuste constituya una tendencia que, como señalamos aquí mismo en otra oportunidad se rastrea desde hace más de diez años. No inventó el ajuste, pero se vanagloria de él. Y más importante: su sesgo va a contramano del mundo. Veamos.

Cuestión de plata

El tercer año de gobierno de Milei consolidará el ajuste en materia educativa. En particular, la aprobación del presupuesto 2026 refuerza la caída del gasto iniciada en 2023. Como ya es de público conocimiento se derogó el artículo 9° de la Ley de Educación Nacional que, en los papeles, garantizaba un piso mínimo de financiamiento para el sistema educativo del 6% del PBI. Ese no fue el único recorte: también se eliminó la meta que destinaba el 1% del PBI para ciencia y técnica (y su progresivo incremento gradual hasta 2030) y el artículo 52° de la Ley de Educación Técnico-Profesional que aseguraba para el sector del 0,2% de los ingresos corrientes del sector público. A su vez, el proyecto de Ley de Libertad Educativa con el que el gobierno pretende reemplazar la Ley de Educación Nacional, de prosperar, consolida esas pautas más allá del presupuesto 2026 y su artículo 30°. El nuevo esquema legal habilitaría como posibilidad el financiamiento por demanda, los vales educativos al mismo tiempo que deslinda al Estado Nacional del financiamiento de la educación básica quedando en un rol subsidiario. No se fija ninguna pauta en materia de financiamiento más allá de la mención de adjetivos: asegurar “recursos suficientes y oportunos” cuando la iniciativa individual no los tenga. ¿Cuál es la medida de lo suficiente u oportuno? Una idea subjetiva en el manejo de la economía.

Al derogar cualquier tipo de referencia concreta en materia de inversión educativa, el gobierno se ubica a contramano de las tendencias mundiales. La UNESCO alienta a que los distintos países asignen entre 4% y 6% del PIB a educación o bien un equivalente de entre el 15% y el 20% del gasto público para el sector. A su vez, en sus reportes, el organismo sostiene que la pauta del PBI debe ser estudiada caso por caso ya que el volumen del PBI -junto a otros factores- incide en el gasto por estudiante medido en dólares, con lo cual un mismo porcentaje puede encubrir variaciones regionales muy grandes en términos reales. A ello se suma la “calidad” en el gasto y su distribución. Pero todo ello, se ubica lejos está esa recomendación de la economía creativa de los libertarios asociada a la “suficiencia y oportunidad”. Fijar metas nos permite decir que el kirchnerismo las incumplió la mayor parte del tiempo y no tenerlas no
mejora la situación.

Como dijimos arriba, la capacitación técnica futura de la población joven también se ve comprometida por el ajuste. En efecto, la derogación del Fondo Nacional para la Educación Técnico Profesional implicará, según estimó CEPA, una caída acumulada del 93% respecto a lo ejecutado en 2023, del 62% si se lo compara con el ejecutado 2024 y del 67% respecto de 20251. El fondo para las escuelas técnicas se destina centralmente a infraestructura, equipamiento, mantenimiento de equipos, insumos, es decir, lo que hace a condiciones de enseñanza y aprendizaje (y también de seguridad) para estudiantes del nivel secundario, del nivel superior y para la capacitación profesional de las y los trabajadores. Si uno de los desafíos que atravesaba el sector era el articular los distintos circuitos, ahora deberá afrontarlo de manera desfinanciada. Argentina podría elegir planificar y profundizar la formación técnico-profesional incorporando tecnología 4.0 para fomentar su desarrollo, utilizar recursos humanos ya altamente formados en ese desarrollo, formar los necesarios, fomentar las industrias del conocimiento. Si ese fuera el objetivo, recortar el financiamiento no es buena estrategia. Tampoco forma parte de las recomendaciones internacionales que, más bien, impulsan el movimiento en dirección contraria fomentando no solo la articulación y planificación sino también el reconocimiento de calificaciones obtenidas por fuera de los circuitos formales. Sí puede decirse que la medida adoptada es coherente con los sectores de la economía que privilegia Milei: agro, minería y finanzas.

El ajuste en ciencia y técnica debe ser leído también en esta lógica. El financiamiento estatal es clave para el desarrollo de la ciencia y la tecnología de un país y el despliegue de soluciones concretas a los problemas concretos de un país. La inversión planificada y sostenida en el tiempo, el desarrollo de la ciencia básica y experimental dan lugar luego al despliegue de la ciencia aplicada. Solo la asunción estatal de ese eslabón que no está pendiente de la aplicabilidad inmediata es lo que permite la generación del conocimiento temprano necesario para el posterior eslabonamiento y el desarrollo productivo y cultural de un país.

Nuestro país no era un lecho de rosas antes de diciembre de 2023. En particular, el sistema educativo acumulaba muchos problemas. Sin embargo, el accionar actual no ofrece soluciones sino una creencia casi religiosa en que el mercado resolverá todo. Apela a modelos que no existen masivamente en el mundo donde la regla, es la intervención estatal. La hipoteca del futuro es la que está detrás de estas decisiones y con ello la deuda con las futuras generaciones.

  1. Centro de Economía Política Argentina: Desfinanciamiento del sistema educativo: el retroceso
    de la ETP, las universidades y la CyT, diciembre de 2025. Disponible acá. ↩︎

*Por Romina De Luca (docente e investigadora. Coordinadora del área de Educación del CEICS. Militante de Vía Socialista).

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