Escándalo: denuncian sobreprecios de Reidel en la central nuclear Atucha

Una denuncia interna por una contratación millonaria detonó una fuerte interna en Nucleoeléctrica y expuso la fragilidad política de su presidente.

Demián Reidel atraviesa el momento más crítico desde que quedó al frente de Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA). Una denuncia presentada dentro de la empresa estatal por presuntas irregularidades en una licitación del complejo Atucha desató una crisis que puso en discusión su continuidad y abrió una guerra interna en el corazón del sector nuclear.

Según anticipó el diario Perfil, la presentación se realizó el 5 de enero ante el Comité de Integridad de la compañía y describió maniobras orientadas, de manera presunta, a beneficiar a la empresa LX Argentina en la contratación del servicio de limpieza de Atucha I y II. El punto central del planteo fue el salto de costos: el nuevo contrato elevaba el gasto hasta un 140% por encima de lo que NA-SA paga en la actualidad.

El proceso quedó suspendido tras la filtración del expediente y el revuelo interno. En despachos oficiales admiten que el directorio analizaba forzar la salida de Reidel, aunque el funcionario logró ganar tiempo en medio de la disputa.

La denuncia y los números bajo sospecha

La presentación fue firmada por el gerente de la Planta Atucha I-II, Juan Pablo Nolasco Sáenz, y reconstruyó paso a paso el proceso licitatorio. De acuerdo a la información publicada por Perfil, el servicio vigente —a cargo de la empresa Claryty— implicó un desembolso de $4.475.839.529 por 24 meses, un monto en línea con el precio de referencia interno de NA-SA, fijado en $4.563.360.000.

Sin embargo, las ofertas del nuevo concurso se ubicaron muy por encima de esos valores. LX Argentina presentó la propuesta más baja, por $10.783.947.120, mientras que otras empresas superaron los $11.300 millones.

En ese contexto, el denunciante dejó asentado que avanzar con la contratación implicaba un perjuicio económico claro para la empresa estatal y cuestionó los cambios introducidos por la gestión Reidel en los mecanismos de compra. En el escrito planteó si esas modificaciones “significan barreras de ingresos de oferentes o direccionamiento a un reducido número de los mismos”.

Presiones internas y acusaciones cruzadas

La denuncia también apuntó contra el gerente de Coordinación Administrativa, Hernán Pantuso, por presuntas presiones para revertir los informes técnicos que consideraban antieconómicas las ofertas. Según el relato incorporado al expediente, existieron contactos directos con personal de menor rango para forzar una revisión exprés del análisis económico.

En uno de los pasajes más sensibles, Nolasco Sáenz advirtió que, de concretarse la contratación, “se incurriría en un gasto superior al doble del que históricamente se ha pagado, lo que constituiría un perjuicio económico claro e inaceptable”.

El escrito también dejó constancia de situaciones que el denunciante interpretó como intimidatorias durante la revisión del contrato vigente y cuestionó la intromisión de la empresa LX Argentina en áreas donde ya prestaba otros servicios dentro del complejo Atucha.

La respuesta oficial y el trasfondo político

Desde Nucleoeléctrica, en declaraciones consignadas por Perfil, señalaron que las denuncias “son confidenciales y se tratan de acuerdo al protocolo establecido” y sostuvieron que los precios observados “se encuentran dentro de los valores de mercado establecidos por la Sindicatura General de la Nación (SIGEN)”.

La empresa afirmó además que el denunciante “basó su presentación en un recorte parcial de la información” y que esa omisión “desnaturaliza el análisis del proceso, afectando injustificadamente la reputación de terceros”.

Más allá del expediente puntual, el caso volvió a poner bajo la lupa la gestión de Reidel, cuestionada dentro y fuera del sector por anuncios rimbombantes sin avances concretos, la paralización del CAREM y el congelamiento del proyecto Atucha III con financiamiento chino.

En el sector nuclear aseguran que la continuidad del funcionario no se explica solo por el respaldo político de Karina Milei, sino también por el padrinazgo del empresario Mario Montoto, con intereses en el negocio atómico. Mientras tanto, la investigación interna sigue abierta y la situación del titular de NA-SA permanece atada a una interna que no da señales de aflojar.

Fuente: Perfil

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