El comercio exterior cerró 2025 con saldo positivo, aunque el dato central del año fue el fuerte crecimiento de las importaciones, que se ubicaron en uno de los registros más elevados de las últimas cuatro décadas. El resultado dejó en evidencia el impacto de la apertura económica impulsada por el gobierno de Javier Milei y la reconfiguración del balance externo.
De acuerdo a los datos del Indec, las exportaciones totalizaron unos 87.077 millones de dólares, mientras que las importaciones alcanzaron los 75.791 millones. Esa diferencia arrojó un superávit de 11.286 millones de dólares, sensiblemente menor al de 2024, cuando el saldo positivo había rondado los 18.900 millones.
Un salto importador muy por encima de las exportaciones
El informe oficial mostró que las compras al exterior crecieron cerca de 25% interanual en valores, muy por encima del avance de las exportaciones, que aumentaron apenas 9,3%. Esta dinámica respondió a un esquema de mayor apertura comercial y a un tipo de cambio real que favoreció el ingreso de productos importados.
En términos de volumen, la brecha fue aún más marcada: las importaciones crecieron a tasas de dos dígitos, mientras que las ventas externas permanecieron prácticamente estancadas, condicionadas por precios internacionales menos favorables y un desempeño irregular de los sectores exportadores tradicionales.
Bienes de consumo, los que más empujaron el crecimiento
El mayor impulso provino de los bienes de consumo, cuyas importaciones subieron más de 54% a lo largo de 2025. Este rubro ganó participación dentro del total importado y desplazó a los bienes intermedios y de capital.
Electrodomésticos, productos electrónicos, textiles y bienes durables lideraron el avance, favorecidos por la eliminación de restricciones y una mayor oferta de artículos extranjeros en el mercado local.
Otro de los cambios destacados del año fue el crecimiento de China como socio comercial. Las importaciones desde el país asiático aumentaron más de 50% y explicaron una parte significativa del incremento total, con fuerte presencia en electrónica, maquinaria liviana y productos para el hogar.
Exportaciones con menor aporte y señales de alerta
Del lado de las exportaciones, el desempeño resultó más limitado. Si bien hubo una mejora en las cantidades vendidas, los precios internacionales jugaron en contra. El complejo agroexportador aportó menos dólares que en 2024 y las manufacturas de origen industrial no lograron compensar esa caída.
El cierre de 2025 dejó una señal clara: el superávit comercial se mantuvo, pero con bases más débiles. El avance sostenido de las importaciones, especialmente de bienes de consumo, planteó interrogantes de cara a 2026 y volvió a poner bajo la lupa la solidez del frente externo.
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