30 de agosto de 2025

Algo huele a bosta en la Casa Rosada

“Nadie puede poner una cadena en el tobillo de su prójimo
sin tener el otro extremo alrededor de su cuello”.

Frederick Douglass

Saltarín, eufórico, triunfante… con su cucarda de gran campeón abrochada en la solapa del corazón (mismo sitio en el que se niega a usar escarapela), Javier Milei se permitió, por un momento, ser ese chiquilín que cumplía uno de sus sueños húmedos en la pista de la Sociedad Rural: ser ovacionado por el patriciado nacional que, en realidad, ya no es tan patriciado (su presidente, Nicolás Pino es apenas un matarife calificado) ni tan nacionalista, porque ya no les interesa tanto “la mesa de los argentinos” como la baja de las retenciones en la exportación de carne de novillos.

Hay que admitir no obstante que la “actitud” de la dirigencia ruralesca continúa la línea de desprecio por lo popular que acuñaron allá por el 10 de julio de 1866, cuando José Toribio Martínez de Hoz, junto a un grupo de hacendados y ganaderos, fundó la Nueva Sociedad Rural Argentina tal y como hoy la conocemos. Su objetivo principal, instaurar una organización que resultara beneficiaria de la “Conquista del Desierto”, título falaz con el que la historia oficial intentó disfrazar ese escamoteo de tierras y las consiguientes matanzas de originarios: si de verdad se hubiese tratado de “desierto” no había nada que conquistar: se ocupaba y listo.

El pasado sábado, entre la alharaca por un éxito tramposo (Milei redujo las retenciones a un nivel similar al de antes del 1 de julio, es decir, hizo una suerte de Black Friday agrario: les aumentó el precio un par de semanas antes y luego se los vendió como rebaja), el titular de la Rural, en su discurso, se congratuló de que Cristina Kirchner estuviese presa y criticó fuertemente la recuperación de YPF. ¿A cuento de qué? Sólo de un perfil autoritario, antidemocrático, antipopular y fatalmente antiperonista que ese grupúsculo de empresarios (en las últimas elecciones votaron apenas 1.765 socios) ha manifestado desde siempre: el antiperonismo es anterior al peronismo: pasa que el 17 de octubre del 45, descubrió su verdadero patronímico.

Querémeee

Sólo un niño golpeado, bullineado, abominado por sus padres, abusado por casi todos, puede manifestar, ya adulto, esa infantil necesidad de ser aceptado y querido. Eso se le nota mucho al Papadas. Y es constitutivo de su gestión de gobierno y también de su dependencia… psicológica con su hermanita.

Y hablando de Karina, la Pitonisa del Palacio de Invierno (como ha pedido que la citen desde que se enteró que a Caputito lo llaman “El Mago del Kremlin”). La dama sigue haciendo su voluntad estratégica con la campaña de septiembre/octubre. Considerando que ambas se van a juntar en un tramo del mes de agosto, la Primera Hermana ha decidido “nacionalizar” todo lo que queda (como si la idea fuese de ella) y sumar al equipo (no se sabe aún con qué rol) al desplazado Santiago Caputo que ya ordenó a su caterva, acaso con promesas nacionales.

Porque no todo es vil metal mi viejo: los chicos (igual que el Javo) quieren un poco de amor. Reconocimiento por toda su entrega. Algún gesto de gratitud. Acaso cierta correspondencia… Y la cosa no venía por ese lado. Si hasta los habían echado de la Casa Rosada para ubicarlos en algún rincón perdido del Centro Cultural Kirchner, devenido ahora Palacio Libertad porque, si hay algo que ha logrado la Derecha prohibiendo los símbolos, la doctrina y proscribiendo a sus dirigentes, es “terminar” con el peronismo.

La Zarina lo convocó a Little Caputo bajo la consigna de “laburá si querés cobrar” y de paso armaron una escena de reconciliación para los medios que reíte de Abel Santa Cruz. Y es que la cosa se había puesto tensa… Mucha ironía en el nick name de las cuentas creadas por los trolls, los cierres con la sigla TMAPDK (Todo Marcha Acorde a los Planes De Karina) y el Gordo Dan conduciendo su programa de streaming con una camiseta que rezaba “Las Fuerzas de Lule” ponía todo a nivel consumo sarcástico, mas que irónico.

Malos Augurios

Bien mirado, este presente se ha vuelto insoportable para el Javo. Aunque finja demencia (lo de finja está por verse), las fuerzas de la Tierra y tal vez las del Averno, están jugando en su contra. Un dólar más cerquísimo del techo de la banda que del piso (ese que soñaron atravesar para poder empezar a comprar divisas); tasas siderales para tratar de frenar una estampida que ni Paso de los Toros, vea; los bancos ganándole la pulseada; rebelión en la granja de trolls; la espada de Damocles de la Justicia neoyorquina pendiendo de su cabeza (y la de Kari, of course) por el affaire Libra y encima la foto que evidencia que necesita pañales de adulto para andar por la vida son algunos de los motivos por los cuales su imagen cae entre 5 y 7 puntos, depende la encuesta que se utilice.

El Domingo de Datos de Zuban-Córdoba, por ejemplo, marca que ya hay más antimileísmo que antikirchnerismo, (un 53,6% contra 45,2%) y que, mientras el número de los que detestan a Milei crece, el otro desciende. A su vez, hoy sólo un 28,1% se declara “mileísta” contra un 42,3% que lo hacía en mayo de 2024: ha perdido más de 14 puntos de adhesión en poco más de un año. El especialista Mario Riorda lo explica de esta manera: “La aprobación del presidente tiene forma de ´U´. Altos niveles de aprobación concentrados en categorías extremas en la escala: amor incondicional. Y altos niveles de desaprobación concentrados en el otro extremo, sin puntos medios. Odio visceral”.

La misma encuesta de Paola Zuban y Gustavo Córdoba dice que un 52,8% tiene por objetivo principal “castigar la gestión del gobierno actual” con su voto de las próximas elecciones. Y que un 55,4% observa que “Milei representa un riesgo para la sociedad”. Finalmente, respecto de la baja de la inflación como argumento para el éxito electoral, un 89,3% dice que “no es suficiente con que baje la inflación, necesitamos mejores sueldos”.

Por todas estas, y muchísimas cosas más, como su amistad incondicional con “Bibi” Netanyahu (a quien hoy le han soltado la mano hasta sus más férreos aliados, como Donald Trump) y su invitación para que este verdadero genocida visite nuestro país en septiembre, la adhesión y la confianza en Javier Milei se caen como un piano. Tanto que Karina, su estratega política de confianza, ha decidido que -por ahora- no camine las calles del Gran Buenos Aires en tono de campaña.

Él ignora todo (o hace como que) y sigue. No se sabe muy bien si porque está tan loco que cree que le va bien o porque huir hacia adelante, con el horizonte de octubre, lo ayuda a no derrumbarse despatarrado en medio de alguno de esos actos recoletos que le organizan con una claque paga para que lo aplauda. Él hace gestos de poder, como ofrecerle al presidente de la Sociedad Rural un ministerio. Vocifera que “El Timbas” Caputo es el mejor ministro de Economía de toda nuestra historia; sugiere que Krieger Vasena era populista (léase zurdo), da su discurso remanido y cada vez más insubstancial, se clava una cucarda y, a los saltitos, se sube a un tractor (ayudado, claro) la bella mariposa… luego de pisar, muy orondo, una boñiga de vaca.

Por Carlos Caramello.-

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