“Un político divide a las personas en dos grupos:
Friedrich Nietzsche
en primer lugar, instrumentos;
en segundo, enemigos”.
Sólo un puesto más o menos expectable en la totalidad de las listas de 8 secciones electorales de la Provincia de Buenos Aires y tres o cuatro de concejalías en los 135 distritos. Así cobró la Guardia Pretoriana de Javier Milei. El Brazo Armado de la Libertad Avanza porta pistolas de cebita. El macrismo y, sobre todo, su agrupación La Carlos Menem (el riojano fue el primer “inventor” del Mauricio político) los dejó tecleando… en el aire.
Escandalete. Rebelión en la granja. Huelga de trolls (y alguna que otra lagrimita acompañada de pucheros). Snif, snif (el lector decidirá a qué lo remite la onomatopeya). Vahídos y desmayos. Promesas de vendettas múltiples. Y Karina impertérrita, de la mano de “Lule”, haciendo gala de su condición de “mujer fuerte” del libertarismo apátrida.
Todo eso no importa nada porque, “con Cristina era peor”, hubiese sintetizado Margarita Stolbizer si alguien le hubiera preguntado. Pero… ya nadie la consulta: ahora la llaman Margot. Pasa que hay ofertas más baratas, casi regaladas para operar contra este peronismo en estado de cuasi reunificación, como Cristian León, ex candidato a intendente de Mar Chiquita por LLA que denunció un acuerdo entre libertarios y Kicillof para armar las listas violetas, cosa que no se cree nadie salvo Tenembaun, que lo entrevistó, los tetoncitos que quedaron afuera de todo y algunos camporistas acérrimos que encuentran en estas imputaciones absurdas otro motivo de repudio al gobernador con el que tuvieron que negociar a la fuerza (estaban mal acostumbrados los de la agrupación maximalista).
La situación viene perfecta para retrotraerme al Panorama del domingo 25 de mayo pasado, titulado “Los Rostros de la Derrota” en el que avisé que “aunque toda la superestructura, en el fondo, tenga la esperanza de que, a la hora de los bifes vayan juntos (pero no amontonados), parecería que están ignorando el terrible daño que provocan con esto de rayarse el auto todos los días porque, six feet under, los militantes juntan broncas, calenturas, odios módicos, enojos rígidos, iras profundas y cóleras definitivas: todos sentimientos y lugares de donde no se vuelve y que redundan en desazón y espanto por la política”. De aquellos polvos, estos lodos que hoy ensucian la posibilidad de ganarle la elección en Buenos Aires a un Milei vapuleado, y darle el golpe de furca definitivo.

Equilibrio
Si se lograra tener una mirada más o menos desapasionada; correr los rencores un cachito; deponer los egos a niveles potables; abrir los ojos, escuchar las demandas populares; salirse de la lógica internista; jugar a favor de la sociedad, por ahí -y sólo por ahí- podría visualizarse que el cierre fue bastante bueno… en el marco de lo posible. Que los supuestos desequilibrios de La Cámpora metiendo más candidatos que el MDF se atenúan si se tiene en cuenta que, por primera vez en mucho tiempo, no metió TODOS. Que Axel y su equipo tuvieron la suficiente presencia de ánimo como para tensar sin romper. Que Massa -so peligro de quedarse sin nada- operó como el mejor para que el acuerdo se concretara (dicen que gastó dos pares de zapatos yendo y viniendo de Casa de Gobierno a Parlamento). Que la composición de las listas es lo menos peor, de todo lo que podría haber sido.
Más si se tiene en cuenta que, aunque Karina sometió a libertarios y macristas a marchar bajo su miembro, lo único realmente violeta es la señalética de la Alianza La Libertad Avanza, porque en el armado hay más PRO que en el prefijo que significa «a favor de», «delante de» o «en lugar de».
Bajo la batuta de “Lule” Menem (a mi entender un “topo” que le metió Mauricio a “la tortera”, como él la llama… es más, habría que revisar bien a dónde lo metió: las sábanas son un lugar fantástico para la operación política) y con la complacencia de otro hombre de “la segunda carpa de los jóvenes turcos”, Sebastián Pareja, se armó una grilla que deja afuera a los libertarios “paladar negro” y los canjea por conspicuos veteranos de una y mil batallas políticas que, así como hoy se declaran fervientes admiradores del Papadas, antes se arrojaron a los brazos de Mauricio y mucho antes, comían pizza con champagne y decían “noej nesario”. Ya lo dijo Ritondo: “Decir que el PRO perdió es no ver la película completa”. Porque lo que escasea es el poder: ideales son lo que sobra.
Como fuere: en la Argentina del desequilibrio, este cierre alcanzó cierta armonía. Y toda acción aparentemente turbia (como la lista “paralela” que armaron algunos muchachos y chicas del kicillofismo salvaje) fue parte de una negociación que no tenía precedentes, al menos desde que Néstor le ganó a Menem por abandono.
Si hasta la defección de Martín Sabbatella, que rompió con el acuerdo alcanzado entre Lucas Ghi, intendente de Morón y el massismo, nos retrotrae a 2009, cuando el líder de Nuevo Encuentro, mirándose una vez más el ombligo, fue contra la lista del oficialismo y lo hizo perder al mismísimo ex presidente Kirchner contra “Alica Alicate” De Narváez.
Una derrota que inició la saga de fracasos peronistas en las elecciones de medio término de Buenos Aires (que frisa los 20 años) a la vez que instauró una modalidad: armar una listita paralela y carroñera para restarle unos puntitos al Justicialismo y hacerlo perder. En fin… algún día, cuando nuestra dirigencia pierda esa pátina de corrección política que tanto les interesa exhibir, los hombres y las mujeres humildes del Movimiento Nacional podrán construir su Patria, de una buena vez y para siempre, con “las cenizas de los traidores”. ¡Ojalá Dios Quiera!

Virgo Fest
Cuando todavía el cadáver de los integrantes del Brazo Armado de La Libertad Avanza no se había enfriado, en la ciudad de Córdoba, en el salón de eventos del hotel Quorum, con capacidad para unas 2000 personas, poco más de 300 libertarios que habían oblado la módica suma de 35.000 pesos por barba (lampiña la mayoría), participaban de la Derecha Fest, una especie de after office sin alcohol programado por Agustín Laje (uno de los cerebros del mileísmo… ¡imaginate!) para fidelizar boludos en nombre de la batalla cultural.
Cuentan las malas lenguas (y las buenas también) que muchas de las entradas eran de obsequio. El dato que podría confirmar esa sospecha fue la presencia de los diputados Gerardo Millman (a) “El Vidente” y Juliana Santillán (a) “la Analfa” que, como todos sabemos, nunca ponen un peso, siempre piden. También la cronista de un diario nacional, que fue echada de la fiestita, relata que un hombre mayor, de alrededor de 70 años y muy humilde, le contó que a él lo habían invitado y le regalaron la tarjeta. “Mi señora gana 60.000 pesos por mes, y esto costaba 40.000, mire que voy a pagar para venir”, se habría sincerado el hombre que admitió que antes era radical pero ahora se ha hecho libertario; “soy cualquier cosa antes de ser peronista”, dijo, completando su sincericidio.
La tenida no dio para mucho: asistencia raleada, oradores del palo (Laje y Nicolás Márquez, abogado y biógrafo del Presidente, quien además de ser amigo personal de Alfredo Astiz, tiene denuncias por violencia de género y abuso sexual de su hija de tres años y medio) y un cierre de Milei que volvió sobre ideas recurrentes como la de ser “el mejor gobierno de la historia” y prometer que no va a parar “hasta ser el país más libre del mundo”. Sólo una novedad para el encuentro: la exposición pública de su vicepresidenta. Victoria Villarruel, a quien llamó “bruta traidora” mientras incitaba a los pocos presentes a repudiarla. La vice ha pasado de ser “BichaCruel” a ser “Kukarruel” en ese mieleísmo entre alienígena y virgo.
En términos políticos no se termina de entender esta pelea intra-fórmula sobre todo teniendo en cuenta que Villarruel es dueña y señora de la llave del Senado y que, si establece una alianza con la oposición en la Cámara Alta, le puede arruinar la vida al Casalito Presidencial. Verdad es que el Papadas ya ha verbalizado hacia el interior del gobierno su idea de que Patricia Bullrich sea senadora por CABA y, cuando ocupe su banca, armar una suerte de golpe palaciego que defenestre a Vicky y entronice a Pato. Pero falta hasta diciembre y, además, en democracia, los deseos totalitarios no se cumplen mágicamente.
Un último detalle de la “Fascista Fest”, el evento “más anti-zurdo del mundo” según sus organizadores. Entre los presentes se encontraba el “Gordo Dan”, reconocido jefe de la “guardia Pretoriana” del León. Como para despejar nubarrones de su relación con el Presidente, llegó a la juntada y se fundió en un abrazo con el mandatario. Pero las lenguas viperinas, que nunca faltan, juran que Parisini (Dan) repartió tickets truchos entre los suyos para vaciarle el evento. ¡Tetones del mundo, uníos!
Como contracara, miles de cordobeses se dieron cita en la Pueblada Fest, en Plaza Colón, para repudiar la presencia del Papadas en la provincia mediterránea. Al grito de “Culiadazo, Milei culiadazo” (sobre la melodía de “Es una Pena”, de Bonnie Tyler), miles de personas manifestaban su rechazo a la figura de un hombre al que, en el ballotage de 2023, más de un 74% de cordobeses lo votaron favorablemente.

Del verbo lamer
«La historia ocurre dos veces: la primera vez como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa» dice Karl Marx en el capítulo 1 de su libro El 18 Brumario de Luis Bonaparte. Sería maravilloso saber qué pensaría el filósofo y economista prusiano frente a la evidencia de que casi 80 años después del slogan “Braden o Perón” se produce en nuestro país el anuncio del desembarco de un gusano (cubano norteamericanizado) de apelativo Lamelas que trae un discurso similar al del enemigo acérrimo del General.
Escribí, en mi cuenta de “X”, “Lamelas es cubano. Su apellido, traducido al inglés, es Braden” y una amiga de esa red del infierno SilviaMP, me respondió con gracia y sutileza: @PeronismoOLamelas, aunque, creo yo, quedaría mejor @LamelasOPeronismo. Solo la idea de “miserable farsa” a la que refiere Marx puede explicar que el nuevo “virrey” de un imperio en decadencia que llega para trabajar codo a codo con el gobierno más cipayo del que tenga memoria, se apellide “Lamelas”.
El tipo, en el marco de su exposición ante el Congreso de los Estados Unidos, buscando su postulación como representante diplomático en nuestro país, deslizó una serie de ideas y propuestas que retrotraen a las instancias de mayor injerencismo de los imperios sobre los pueblos conquistados. Prometió “vigilar (a las provincias) para que no hagan acuerdos con los chinos” (el criterio de Globalización que sostenían en Georgetown a fines de los ´90s, cuando hice mi postgrado, era el de vincular el poder transnacional directamente con los gobiernos locales); adelantó su lobby sobre los jueces para “asegurarme de que Cristina reciba la justicia que bien merece” además de avisar que Trump le pidió “trabajar con su amigo Javier para construir una grandeza sin precedentes”, o sea jugar todo el poderío de la Embassy para que La Libertad Avance gane las elecciones.
Repudios, rechazos, asombros, insultos y algunas otras cosas provocó el bueno de Peter Lamelas con sus dichos. Me quedo con las palabras de Alicia Castro, quien en su cuenta de “X” recordó que “la Convención de Viena que regula las relaciones diplomáticas impide a los embajadores intervenir en la política interna del país donde están acreditados, garantizando así la soberanía y la independencia de cada estado. Corresponde a @Cancilleria_Ar rechazar la acreditación de Lamelas. También debe rechazarlo y declararlo “persona no grata” el Congreso de la Nación. El pueblo argentino rechaza de plano la tutela que pretende ejercer (…) sugiero al embajador Lamelas que se ocupe de la corrupción de su propio país, que está en una decadencia terminal, que provee armas para el genocidio e infanticidio en Palestina”.
Más allá del fastidio que provocan declaraciones de este tenor que están hechas precisamente para eso, llama la atención el grado de brutalidad con la que el gobierno de Trump en particular, y la ultraderecha mundial en general, manejan sus relaciones y dichos respecto de los países a los que consideran súbditos. Pero más la falta de respuesta equivalente; la ausencia de toda reacción acorde a tamaña barbaridad como avisar que viene a intervenir directamente en la vida política e institucional de nuestro país.
Reconozco: hubo repudios, y gestos de desagrado. Y hasta el aviso de que sería considerado “persona no grata” en alguna provincia sumado al pedido de miembros y diputados del PJ de no otorgarle el plácet. Pero ni una marchita. Ni una sentada frente a la Embajada. Ni una pancarta con la frase “yankees go home, especially Ambassador Lamelas”. Ni un poco de ruido que perturbe el sueño de los diplomáticos norteamericanos, aquí y en el resto del mundo… Nada. Un par de comunicados. Algunos tuits más o menos ofuscados, un emoji de disgusto y siga el baile, siga el baile. ¡Qué vergüenza!

Violencias
Otro miércoles violento. Más gases y más palos para los jubilados que no dejan de marchar, que se la bancan como duques. Ponen el cuerpo y el alma, semana tras semana, acaso porque les va la vida. Vuelven y vuelven, no porque sean masoquistas: porque no se quieren morir sin luchar. La pregunta es: ¿le están haciendo el caldo gordo a Bullrich, que no quiere abandonar su pingüe negocio de las Fuerzas de Seguridad y entonces reprime cada vez más, cada vez peor, para dejar en claro que ella es imprescindible?
Lo único cierto y comprobable es que los viejos no pueden vivir ya con sus magras pensiones y jubilaciones, privados de alimentos y medicamentos, con tarifas en dólares y sin siquiera la esperanza de un aumento que no alcanza para nada, porque rondaría los 20.000 pesos, y así y todo el Presidente anunció su veto. Esto mientras el Papadas se prepara para lucir rozagante junto a la Primera Hermana en el predio de La Rural, anunciando la baja o, quien sabe, el fin de las retenciones.
Cifras espantosas de muertos por hipotermia porque, el que sacó a 10 millones de personas de la pobreza, aumentó en un 23% el número de personas en situación de calle en CABA; noticias a diario de enfermos oncológicos que agonizan porque no pueden continuar su tratamiento como la cantante Araceli Julio que falleció hace pocos días por no recibir la medicación; aumento de la tasa de suicidios de personas que no dan más por su situación económica…
Nuestra sociedad astillada parece haber naturalizado ese tipo de violencias; ese horror estéril que, además de malestar, produce parálisis. Si no salimos del sopor; si no nos sacudimos esta modorra letal, nos volveremos testigos privilegiados, acomodados en las plateas del ringside de otra violencia peor, acaso la más cruel, la más perversa y, por que no, la más cómoda: la de la desfuturización. Dejaremos entonces de vivir para empezar a durar… sentados, puestos a masticar la muerte.
Por Carlos Caramello.-
About Author
Te puede interesar también...
-
Presiones reprimarizadoras: China y la crisis industrial argentina
-
En un año y medio la ANDIS aumentó un 387% su presupuesto para cargos directivos
-
Inversión en PBA: Kicillof recorrió obras hidráulicas en Luján y Mercedes
-
Ziliotto recorrió el Parque Agroalimentario que crece en infraestructura y empresas
-
Famatina, orgullo riojano: candidata oficial de Argentina en Best Tourism Villages de la ONU